ULTIMAS NOTICIAS

La culpa no es del cerdo, sino del que lo alimenta

 

Los disturbios en Washington el pasado miércoles, cuando el Senado se aprestaba a certificar los resultados de las elecciones presidenciales pasadas, lo cual es un protocolo constitucional, no tienen mucho de extraordinario si se comparan con todos los que ocurren frecuentemente en la nación por diferentes motivos. Lo inigualable de éstos fue, que ocurrieran en el edificio del Congreso, donde ninguna protesta violenta podría acercarse, y que haya sido auspiciado, arengado y agitado por el propio presidente de los Estados Unidos.  En ese caso ésos disturbios cambian de nombre y se pasan a llamar intento de golpe de estado.

Que hayan roto cristales del Congreso; que se hayan sentado en los cómodos y lujosos sillones de los legisladores y hayan escrito malas palabras sobre papeles en los mismos, no es muy diferente a la quema de autos de policía, la destrucción de cristales de los negocios y la quema y destrucción de los edificios de la policía como ocurrió en Wisconsin y Michigan a principios de año.  La gran diferencia es a dónde llegaron,  el motivo, y quién los arengó para hacerlo.

Los pueblos son masas volubles, moldeables, manejables y fácilmente inducidas a través de muchas vías: Discursos encendidos, rumores, noticias alarmantes y en muchas otras ocasiones por la desesperación a situaciones insostenibles como el hambre y el abuso de poder.  Las protestas de Black Live Matter respondían a ésta Ultima razón, y la del Congreso, a una enajenación de la que no es culpable solamente Donald Trump, sino todas las décadas de propaganda nacionalista vestida de patriota a través de los medios convencionales como el cine y la prensa en todas sus vertientes; esa propaganda de que lo mejor del Planeta es la bandera de estrellas y líneas, la mejor especie la caucásica y los demás son salvajes de tierras productoras de bananas que “debían agradecer” las invasiones militares americanas.

Al pueblo americano se le vendió la idea de que luchar por los pobres y considerar iguales a todos los seres humanos, es comunismo, y que éste es la encarnación del demonio, y el socialismo, un asistente con rabo y fuego, y que el mayor acto de patriotismo es vencer a ese enemigo de Dios y de los ángeles blancos.

Como en las cifras del censo dicen que ya los americanos no son tan blancos debido a la inmigración y al aumento de la población afro americana, las volubles masas de americanos conducidas y pastoreadas por racistas y oportunistas, piensan que su identidad, su país, su raza, sus costumbres y valores corren peligro. Aterrados, buscan en los políticos una oferta para enfrentar la amenaza, pero la mayoría de éstos, usa la diplomacia política para ganar votos, le da la razón a todos y no se confiesa con nadie.

Cuando aparece un individuo como Donald Trump, que sin temor ni tapujos les da públicamente la razón y les promete actuar para defender esa raza, esos valores y cesas costumbres, entonces surge un héroe, un patriota.

Para los seguidores de Trump, él es lo que ellos esperan de un presidente.  Porque eso fue que lo que aprendieron.

En la campaña electoral de Georgia por el puesto de senador, la candidata republicana, Kelly Loeffler, decía que su interés era salvar al país del socialismo, lo mismo que decía Trump en la campaña contra Biden.

Que no se juzgue por vandalismo solo a los que se escenificaron los disturbios de Washington, sino a los que lo agitaron desde la Casa Blanca y desde muchos años de mentiras.


EVH Impresa

GALERÍA DE VIDEO

GALERÍA DE FOTOS

Video de hoy

Andrés Abreu, Ramón Peralta,. Lupe Montigny y Daniel Castro, comentan sobre las recientes elecciones.

FOTO NOTICIAS