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CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el jueves que enviará una misiva a su par estadounidense Joe Biden para insistirle sobre su propuesta de extender a Centroamérica dos de sus programas sociales para tratar de contener el creciente flujo de migrantes que están ingresado a México con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

Ante los recientes incidentes registrados en la frontera sur con varios cientos de migrantes que intentaban avanzar caminando y fueron retenidos por las autoridades, algunos de manera violenta, López Obrador aseguró que “no podemos sólo estar reteniendo, hay que atender las causas”.

“No es conveniente sólo afincar el plan migratorio en el pie de la contención, queda cojo”, dijo el mandatario durante su conferencia matutina al anunciar que la próxima semana le enviará una carta a Biden para insistirle sobre su propuesta de extender al llamado Triángulo Norte -que conforman Guatemala, El Salvador y Honduras- los planes estatales “Sembrando Vida” y “Jóvenes construyendo el futuro” que, aseguró, permitirían crear unos 330.000 empleos en seis meses en esos países.

López Obrador sostuvo que se requieren planes de inversión en Centroamérica para atender las causas del creciente flujo migratorio e insistió en que los migrantes “no salen por gusto de sus pueblos… lo hacen por necesidad”.

La declaración del mandatario coincide con la salida de un nuevo grupo de al menos dos centenares de migrantes que partieron la víspera desde la ciudad sureña de Tapachula hacia el norte de México en medio de operativos de la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración para contenerlos.

En los últimos días elementos de las fuerzas de seguridad han dejado caminar varias horas a los migrantes o incluso todo el día y han aprovechado su cansancio o la lluvia para dispersarlos con equipos antidisturbios y, en algunos casos, con uso excesivo de la fuerza.

La víspera, durante la presentación de su tercer informe de gestión, López Obrador se distanció de un incidente ocurrido el fin de semana, que quedó grabado ante las cámaras, cuando un migrante que intentaba avanzar caminando fue golpeado brutalmente por funcionarios de Migración. “No se han violado los derechos humanos de migrantes”, dijo el gobernante al recordar que los funcionarios implicados en el hecho fueron separados de sus cargos.

La postura de López Obrador se distancia de los recientes comentarios que realizó el secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval, quien planteó que el objetivo principal del operativo del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional es “detener toda la migración” y “cubrir la frontera norte, la frontera sur con efectivos”.

PUERTO PRÍNCIPE (AP) — Desde hace casi dos meses que fue asesinado del presidente haitiano Jovenel Moïse, un devastador terremoto y una apabullante tormenta tropical han desviado la atención pública del crimen.

Si a eso se le añade la creciente inseguridad debido a la violencia de las pandillas, es de entender que la investigación sobre la muerte de Moïse está rápidamente desapareciendo de la atención pública.

Incluso para quienes siguen pendientes del tema, se está haciendo evidente que llevar a los culpables a justicia será imposible en un país donde reina la impunidad. Tampoco ayuda el hecho de que Moïse era detestado por buena parte de la población.

El asesinato parece destinado a sumarse a larga lista de crímenes sin resolver en Haití, como la del periodista Jean Dominique en el año 2000 o la del prominente abogado Monferrier Dorval el año pasado.

“La posibilidad de hacer justicia para Jovenel es nula”, declaró Pierre Esperance, director ejecutivo de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos, uno de los más prominentes grupos de derechos humanos en Haití e integrante de la Federación Internacional de Derechos Humanos.

A pesar del pesimismo de Esperance, su grupo publicó un informe detallado sobre el magnicidio del 7 de julio, según el cual un equipo de mercenarios colombianos penetró en la residencia privada del presidente en una ladera sobre Puerto Príncipe, mataron a Moïse e hirieron a su esposa.

El informe documenta el arresto de sospechosos hasta el momento, entre los cuales se encuentran los encargados de la seguridad de Moïse. “Los autores intelectuales y materiales del asesinato pudieron contar con el apoyo de al menos dos jefes de la seguridad presidencial”, dice el informe.

Pero también insinúa que el primer ministro Ariel Henry, el ministro de Justicia Rockefeller Vincent e incluso Martine Moïse, la viuda del presidente, saben mucho más sobre el asesinato de lo que han revelado.

El grupo dice que su informe se basó en apuntes tomados por los magistrados de paz que realizaron la etapa inicial de la investigación y en conversaciones con los arrestados. Preguntado sobre otras fuentes, Esperance no respondió.

El informe alega que el primer ministro sostuvo varias conversaciones telefónicas, incluso la mañana del asesinato, con Joseph Badio, un exfuncionario de justicia que ahora es un sospechoso principal del crimen. Cuando se le preguntó a Henry sobre Badio en una entrevista radial reciente, dijo que lo conocía y lo defendió.

“La idea de defender públicamente al tipo es algo peculiar, y descartar de plano la posibilidad de que estuviera implicado constituye una injerencia evidente en la investigación”, dijo Robert Fatton Jr., experto en Haití y profesor de ciencias políticas y asuntos exteriores en la Universidad de Virginia. “Cuando el primer ministro dice que no tuvo nada que ver, es una señal a los demás de que no deben hablar de ello”.

Henry dedica buena parte de sus declaraciones públicas últimamente a las operaciones de rescate tras el terremoto, ero el lunes aparentemente aludió a la crisis política.

“Todos los sectores deben unirse para hallar un consenso”, tuiteó Henry. “Por eso los invito a conversar para sacar al país del feo impasse en que se encuentra, hablar sobre las raíces de los problemas hasta que hallemos un acuerdo que nos permita salir de esta crisis”.

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Estados Unidos deportó el lunes a México a uno de los exjefes del cartel de Tijuana, Eduardo Arellano Félix, después de cumplir la mayor parte de su condena de 15 años de prisión en aquel país, y las autoridades mexicanas lo detuvieron de inmediato por cargos de delincuencia organizada.

Arellano Félix fue entregado a funcionarios de la Fiscalía General de la República y la Secretaría de la Defensa Nacional en el puente internacional de Matamoros, del otro lado de la frontera con Texas, anunció en un comunicado el Ministerio Público.

Medios locales difundieron imágenes del momento en que Arrellano Félix, con la cara cubierta con un cubrebocas, las manos esposadas y con un chaleco antibalas, fue recibido por las autoridades mexicanas en el puente internacional.

El exjefe del cartel de Tijuana, fue apresado en 2008 y cuatro años después fue extraditado a Estados Unidos. Tenía una orden de aprehensión pendiente por los delitos de delincuencia organizada, contra la salud, y asociación delictuosa. El detenido quedó a la orden de un juez en el Centro Federal de Readaptación Social Número 1 “El Altiplano”, en el Estado de México.

Arellano Félix fue sentenciado en Estados Unidos a 15 años de cárcel por el lavado de decenas de millones de dólares en ganancias ilícitas del narcotráfico, pero luego de cooperar con las autoridades de ese país se le redujo la pena y se le condenó solo por dos de los siete cargos que enfrentaba. El excapo mexicano, de 64 años, estuvo detenido en una prisión de baja seguridad en Allenwood, Pensilvania.

Arellano Félix, quien tenía el apodo de “el doctor” por ser licenciado en medicina, era el principal responsable financiero del también llamado Cartel de los Arellano Félix que integró junto a sus hermanos.

El Cartel de Tijuana, que fue uno de los más importantes y violentos durante las décadas de 1980 y 1990, se debilitó tras la captura o muerte de sus principales líderes, convirtiéndose en una pequeña organización que se limitó a pelear las plazas con el Cartel de Sinaloa, el cual asumió las operaciones internacionales de la organización.

Al ser preguntado sobre el caso de Arellano Félix el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, dijo la semana pasada que el exjefe del cartel de Tijuana podría cambiar de “estatus” y ser considerado como un testigo protegido por Estados Unidos.

BUCARAMANGA, Colombia (AP) — Al menos 13 personas resultaron heridas el lunes tras una explosión en una estación de policía de la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, informaron las autoridades.

El comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, general Óscar Moreno, dijo a la prensa que se trató de un “artefacto improvisado con una carga explosiva” detonado a la madrugada.

“En el primer reporte tenemos 11 uniformados con traumas acústicos y dos personas que transitaban por el lugar”, indicó Moreno sobre los heridos y aclaró que aún están verificando en los centros asistenciales de la ciudad.

El general de la policía aseguró que investigan la autoría intelectual y material del ataque sin adelantar hipótesis sobre los presuntos responsables.

“Tenemos todas las capacidades y técnicos en explosivos examinando las evidencias para iniciar los procesos judiciales para establecer la responsabilidad individual”, agregó Moreno.

En la frontera con Venezuela operan varios grupos armados como el Ejército de Liberación Nacional, considerado la última guerrilla activa del país; el Clan del Golfo, uno de los principales grupos narcotraficantes, y disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no se acogieron al acuerdo de paz firmado con el gobierno en 2016.

En los últimos meses se han perpetrado dos atentados en Cúcuta, uno contra una base militar en la que fue activado un carro bomba que hirió a 44 personas, entre ellas varios militares estadounidenses, y el segundo contra el presidente Iván Duque y varios de sus ministros cuando se desplazaban en un helicóptero que fue atacado con ráfagas de fusil. Según el gobierno, los dos hechos fueron perpetrados por las disidencias de las FARC.

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El saldo de afectados por el incendio en una plataforma de Petróleos Mexicanos en el Golfo de México ascendió el lunes a cinco trabajadores muertos. Además, dos personas siguen desaparecidas y uno de los seis heridos se encuentra grave, indicó Octavio Romero, director de Pemex, en una conferencia de prensa.

El funcionario dijo que debido al suceso se tuvo que paralizar la producción en 125 pozos, lo que supone dejar de producir 421.000 barriles al día, aunque se espera que se reanude de forma paulatina en cuestión de días. México produce 1,7 millones de barriles diarios.

El incendio se registró en las instalaciones de comprensión y generación eléctrica de la plataforma E-Ku-A2 del complejo Ku-Maloob-Zaap, ubicado en el estado de Campeche, y fue controlado poco más de una hora después de que se desencadenara por causas que todavía se desconocen.

Romero no quiso especulare sobre las causas del fuego y subrayó que ya se ha abierto una investigación al respecto pero sí adelantó que fue un accidente.

“Se están haciendo los análisis correspondientes, las pesquisas para saber qué ocurrió, no podemos señalar nada”, dijo. “Pero fue derivado, no de una falla de equipo, no de una falta de mantenimiento sino de una tarea programada donde hubo lo que todos conocemos como un accidente. ¿A qué se debió? Lo sabremos con el paso de los días”.

Uno de los fallecidos era empleado de Pemex junto con tres de los heridos y otra persona que sufrió una crisis nerviosa. El resto de las víctimas y los desaparecidos son de dos empresas que ofrecen servicios a la petrolera.

La administración del presidente Andrés Manuel López Obrador ha emprendido una implacable campaña de reducción de costos y según los críticos esto sumado a la abultada deuda de Pemex podría afectar la inversión, la seguridad y el mantenimiento.

Romero lo negó con vehemencia y destacó que este gobierno es el que ha previsto montos precisamente para este tipo de eventos y reparaciones.

El suceso tuvo lugar a menos de dos meses de otro incendio del mismo complejo Ku-Maloob-Zaap, aquella vez en un gasoducto submarino.

El fuego ocurrido a comienzos de julio fue atribuido a tormentas eléctricas y a la presencia de gas en la superficie del mar.

Pemex descartó en esa oportunidad que el incidente hubiera generado un derrame de combustible en el mar pero las espectaculares imágenes que se divulgaron en las redes sociales —tres barcos tratando de sofocar las llamas en medio del océano— provocaron que organizaciones como Greenpeace o la activista climática sueca Greta Thunberg expresaran su preocupación por lo ocurrido y por los riesgos que representan las instalaciones petroleras para el medio ambiente.

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Al Día con El Vocero Hispano: Teresa Hendricks

Andrés Abreu habla con la abogada Teresa Hendricks sobre los trabajadores migrantes.

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