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WYOMING, MICHIGAN (MH/EVH)— La antigua Metro Health - University of Michigan Health da la bienvenida a su nuevo nombre, ya que oficialmente se convierte en University of Michigan Health-West.

El nuevo nombre, anunciado a principios de este año, tiene dos propósitos. Describe el papel de la organización como parte del sistema de salud mejor clasificado del estado, University of Michigan Health, y enfatiza un enfoque en West Michigan, donde la organización ha estado avanzando incansablemente en la atención médica durante ocho décadas.

Los cambios visibles serán graduales, ya que los médicos y el personal recibirán nuevas batas y uniformes de laboratorio, y la correspondencia y la señalización se actualizarán para varios sitios en oeste de Michigan. Se espera que la transición continúe en 2022. A lo largo del proceso, la experiencia para los pacientes será perfecta. No necesitarán cambiar nada en la forma en que se conectan con los servicios.

"University of Michigan Health-West tendrá la misma cultura progresiva y centrada en el paciente que cuando éramos conocidos como Metro Health o Metropolitan Hospital o Grand Rapids Osteopathic Hospital", dijo el Dr. Peter Hahn, presidente y director ejecutivo de University of Michigan Health- Oeste. "Nuestros médicos fundadores estarían orgullosos de nuestra identidad actual, como parte de uno de los mejores sistemas de salud del mundo".

El ex Metro Health se convirtió en el principal afiliado de University of Michigan Health el 15 de diciembre de 2016.

“A medida que nos acercamos al quinto aniversario de la afiliación, el cambio de nombre nos recuerda lo que nuestra relación con University of Michigan Health ha hecho posible”, dijo Hahn. “Sept. 27 se convertirá en otro hito importante de nuestro largo y orgulloso legado de innovación, compasión y excelencia ".

Los últimos años han visto la adición de múltiples servicios y capacidades, que incluyen más sitios de atención ambulatoria, certificación como un centro integral de accidentes cerebrovasculares y asociaciones regionales innovadoras para promover la atención del cáncer y la atención cardiovascular. A principios de este año, el estado otorgó la aprobación para lanzar el primer nuevo programa de cirugía a corazón abierto de Michigan en casi 20 años.

“Estos logros están brindando atención de clase mundial cerca de casa para los pacientes que atendemos en todo el oeste de Michigan”, dijo Hahn. “Esto realmente es un testimonio del personal dedicado en toda nuestra organización, así como del liderazgo visionario a lo largo de los años que nos hicieron quienes somos hoy. Juntos, han preparado el escenario para un futuro aún más brillante como University of Michigan Health-West ”.

 

 

GRAND RAPIDS, MICHIGAN- El Departamento de Salud del Condado de Kent comenzó a poner a disposición de las personas elegibles las vacunas de refuerzo Pfizer BioNtech COVID-19 el pasado martes 28 de septiembre de 2021 en las tres clínicas de KCHD.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ahora recomiendan una inyección de refuerzo de la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19 en ciertas poblaciones y para aquellas en entornos laborales e institucionales de alto riesgo. Esta recomendación solo se aplica a las personas que originalmente recibieron ambas dosis de la vacuna Pfizer hace al menos seis meses.

 

El CDC recomienda que los siguientes grupos DEBEN recibir un refuerzo:

  • Personas de 65 años o más.
  • Residentes en entornos de cuidados a largo plazo mayores de 18 años.
  • Personas de 50 a 64 años con afecciones médicas subyacentes.

 

Además, los CDC recomiendan que los siguientes grupos PUEDEN recibir un refuerzo según sus beneficios y riesgos individuales:

  • Personas de 18 a 49 años con afecciones médicas subyacentes.
  • Personas de 18 a 64 años que tienen un mayor riesgo de exposición y transmisión de COVID-19 debido a su entorno ocupacional o institucional (residencial). Este grupo incluye a adultos de 18 a 64 años que trabajan o residen en entornos tales como atención médica, escuelas, centros de atención de congregantes, centros penitenciarios o refugios para personas sin hogar. Este grupo también incluye a los trabajadores esenciales de primera línea, como los primeros en responder (bomberos, policía y EMS), trabajadores de alimentos y agricultura, trabajadores de fabricación, trabajadores del Servicio Postal de Estados Unidos, trabajadores del transporte público y trabajadores de tiendas de comestibles.

Después de revisar los datos en las próximas semanas, se espera que los CDC hagan recomendaciones sobre las vacunas Moderna y Johnson and Johnson. Las vacunas COVID-19 actualmente en uso en los Estados Unidos continúan siendo altamente efectivas para reducir el riesgo de enfermedad grave, hospitalización y muerte por COVID-19, incluida la variante Delta. Sin embargo, los expertos en salud pública están comenzando a ver una protección reducida contra las enfermedades leves y moderadas, por lo que ahora se están aprobando los refuerzos para su uso en las poblaciones más vulnerables.

Mientras tanto, ha habido informes sobre una "tercera dosis" de la vacuna COVID que pronto estará disponible. La tercera dosis es diferente a un refuerzo y ha sido aprobada por la FDA y recomendada por los CDC específica y exclusivamente para personas con inmunodepresión moderada o grave. Estas personas tienen una afección médica o están tomando un medicamento que limita la fortaleza de su sistema inmunológico y, por lo tanto, es posible que no reciban el mismo nivel de protección de un ciclo regular de vacunación. Las personas inmunodeprimidas pueden recibir una tercera dosis de la vacuna Moderna o Pfizer tan pronto como 28 días después de la segunda dosis.

 

Actualmente no se recomienda una dosis adicional de la vacuna Johnson and Johnson. Puede encontrar más información sobre quién es elegible para una tercera dosis visitando cdc.gov. Nuevamente, la tercera dosis no debe confundirse con un refuerzo. Un refuerzo de la vacuna es una inyección adicional que se administra a personas previamente vacunadas, ya que la inmunidad proporcionada por las dosis originales ha comenzado a disminuir con el tiempo. Se administra un refuerzo para ayudar a mantener el nivel de inmunidad en el futuro.

Para recibir su vacuna de refuerzo, llame al (616) 632-7200. También puede usar este número para programar su primera dosis de vacuna si aún no la ha recibido. El Departamento de Salud del Condado de Kent continúa alentando a todas las personas elegibles a recibir la vacuna.

El COVID-19 ya cobró la misma cantidad de vidas en Estados Unidos que la pandemia de fiebre española de 1918-1919: unas 675.000. Y al igual que el calvario que azotó al mundo hace un siglo, es posible que el coronavirus jamás desaparezca por completo de nuestras vidas.

En su lugar, los científicos esperan que el virus que causa el COVID-19 se convierta en un padecimiento estacionario a medida que se fortalece la inmunidad humana a través de la vacunación y la infección repetida. Eso podría tomar tiempo.

“Esperamos que termine siendo como sufrir un resfriado, pero no existen garantías”, dijo el biólogo de la Universidad Emory, Rustom Antia, quien presentó un escenario optimista a desarrollarse en los próximos años.

Por ahora, la pandemia aún azota a Estados Unidos y a otras partes del mundo.

El repunte de infecciones por la variante delta podría haber alcanzado su punto más alto, pero el número de decesos en Estados Unidos aún es de alrededor de 1.900 diarios, su nivel más elevado desde principios de marzo, y el saldo total a nivel nacional superó la tarde del lunes los 675.000 fallecimientos, según datos de la Universidad Johns Hopkins, aunque se cree que la cifra real es más alta.

El invierno podría traer una nueva oleada, aunque sería menos letal que la del año pasado, según un modelo de la Universidad de Washington, el cual proyecta que alrededor de 100.000 estadounidenses más morirán de COVID-19 para el 1 de enero, lo que elevaría el número total de fallecimientos a 776.000.

La pandemia de fiebre española de 1918-1919 cobró la vida de cerca de 675.000 estadounidenses en una población que era alrededor de la tercera parte de la de hoy en día. Mató a unas 50 millones de personas a nivel mundial en ese momento, cuando el planeta tenía una cuarta parte de los habitantes que en la actualidad. Hasta el momento, el COVID-19 ha provocado más de 4,6 millones de fallecimientos a nivel global.

El número de fallecimientos por fiebre española es un estimado, debido a los registros incompletos de la era y al pobre entendimiento científico de qué fue lo que provocó la enfermedad. La cifra de 675.000 proviene de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus iniciales en inglés).

“Todos nos infectaremos”, pronosticó Antia. “Lo que importa es si dichas infecciones son graves”.

¿Es la variante delta del coronavirus peor para los niños?

No, los expertos dicen que por el momento no hay pruebas sólidas de que esta variante enferme más a niños y adolescentes que las anteriores, aunque la delta ha incrementado las infecciones entre ellos porque es más contagiosa.

La capacidad de la delta para propagarse con más facilidad hace que sea un mayor riesgo para los niños y subraya la necesidad de usar mascarilla en las escuelas y de vacunar a quienes tienen edad suficiente, señaló el doctor Juan Dumois, pediatra especializado en enfermedades infecciosas en el Hospital Infantil Johns Hopkins en St. Petersburg, Florida.

La tasa semanal de contagios entre los menores estadounidenses alcanzó los 250.000 a principios de mes, superando el peor dato del invierno, de acuerdo con los datos de la Academia Estadounidense de Pediatría y la Asociación de Hospitales Infantiles. Desde el inicio de la pandemia, más de cinco millones de niños en todo el país han dado positivo al COVID-19.

Según la Organización Mundial de la Salud, la variante delta se ha identificado en al menos 180 países. En muchos de ellos, el repunte en las infecciones ha supuesto también un incremento en las hospitalizaciones de niños pequeños y adolescentes.

En Estados Unidos, la tasa de hospitalización por COVID-19 entre menores era de menos de dos por cada 100.000 contagiados a finales de agosto y principios de septiembre, similar a la del pico invernal, dijeron los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Pero el porcentaje de ingresados con casos graves no varió de forma significativa.

Estas cifras pueden hacer creer que la variante delta tiene una mayor incidencia en los menores, pero los expertos señalan que ese no parece ser el caso. La mayoría de los niños contagiados presentan cuadros leves de la enfermedad o son asintomáticos y no necesitan hospitalización.

Las vacunas contra el COVID-19 siguen protegiendo a la población frente a esta variante. Entre los niños mayores de 12 años — la edad a partir de la que se administra el fármaco — la tasa semanal de hospitalización en julio era 10 veces más alta entre los no vacunados que entre quienes tenían las dos dosis, según los datos de los CDC.

La vacuna de Pfizer contra el COVID-19 funciona en niños entre 5 y 11 años, según anunció el lunes la compañía, que pedirá pronto la autorización en Estados Unidos para esa franja de edad, un paso clave para iniciar las vacunaciones en niños pequeños.

La vacuna fabricada por Pfizer y su socio alemán BioNTech ya está disponible en Estados Unidos para personas de 12 años en adelante. Pero ahora que los niños han vuelto a la escuela y la contagiosa variante delta del virus ha causado un gran aumento de los contagios pediátricos, muchas familias esperan con ansiedad la oportunidad de vacunar a sus hijos más pequeños.

La farmacéutica probó una dosis mucho menor para los niños de ese tramo de edad, un tercio de las dosis administradas hasta ahora. Sin embargo, tras la segunda dosis, los niños de entre 5 y 11 años mostraron niveles de anticuerpos para combatir al coronavirus tan fuertes como los de adolescentes y adultos jóvenes, indicó a The Associated Press el doctor Bill Gruber, vicepresidente senior de Pfizer.

La dosis reducida también se mostró segura, con efectos secundarios temporales -como molestias en el brazo, fiebre o dolor- similares o menores a los de los adolescentes, señaló.

“Creo que de verdad dimos con el punto justo”, dijo Gruber, que también es pediatra.

Las firmas tienen previsto solicitar este mes a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) el uso de emergencia dela vacuna en esa franja de edad. Después se enviarían solicitudes a las autoridades reguladoras europea y británica.

El jefe de la FDA, el doctor Peter Marks, dijo a AP este mes que una vez Pfizer entregara los resultados de sus ensayos, su agencia estudiaría los datos “esperamos que en cuestión de semanas” para determinar si los fármacos eran seguros y efectivos para niños pequeños.

Muchos países occidentales han limitado las vacunaciones por ahora a partir de los 12 años hasta tener datos sobre cuál es la dosis correcta y su seguridad en pacientes más jóvenes. Sin embargo, Cuba empezó a inmunizar la semana pasada a niños a partir de dos años con su vacuna local, y las autoridades chinas han autorizado el empleo de dos de sus marcas a partir de 3 años.

Aunque los niños corren menos peligro de enfermar de gravedad o morir por COVID-19 que pacientes mayores, más de 5 millones de niños han dado positivo desde el inicio de la pandemia en Estados Unidos y al menos 460 han muerto, según la Academia Estadounidense de Pediatría. Los casos en niños han subido de forma drástica conforme la variante delta se extendía por el país.

“Siento una gran sensación de urgencia” en ofrecer la vacuna para niños menores de 12 años, dijo Gruber. “Hay una demanda acumulada de los padres de poder devolver a sus hijos a una vida normal”.

Pfizer dijo haber estudiado la dosis más baja en 2.268 alumnos de preescolar y primaria. La FDA requería un estudio inmune que mostrara que los niños pequeños desarrollaban respuestas inmunes que ya se han demostrado como protectoras en adolescentes y adultos. Eso fue lo que presentó Pfizer el lunes, y no una publicación científica.

El estudio sigue en marcha, y todavía no se han producido suficientes casos de COVID-19 para comparar las cifras entre los vacunados y los que recibieron un placebo, algo que podría ofrecer más información.

El estudio no es lo bastante grande para detectar efectos secundarios extremadamente raros, como la inflamación de corazón identificada en ocasiones tras la segunda dosis, especialmente en varones jóvenes.

Marks, el responsable de la FDA, señaló que los estudios pediátricos debían ser lo bastante grandes como para descartar riesgos mayores para los niños pequeños. Gruber dijo que una vez se haya autorizado el uso del fármaco en niños pequeños, los vacunados serán supervisados de forma meticulosa como otros pacientes para identificar riesgos poco frecuentes.

Otro fabricante estadounidense, Moderna, estudia también el efecto de sus dosis en niños de primaria. Pfizer y Moderna también estudian a niños aún más pequeños, a partir de seis meses. Se espera que haya resultados en esos estudios este año.

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