ULTIMAS NOTICIAS

Por MATT OTT

SILVER SPRING, Maryland, EE.UU. (AP) — Uber finalmente adquirió una compañía de entrega de alimentos, con la compra de Postmates en un acuerdo de 2.650 millones de dólares en acciones, confirmó el lunes la empresa de transporte.

Uber y su división de entrega de alimentos Uber Eats ganarán terreno ante DoorDash, que controla un 37% del mercado en Estados Unidos. Uber Eats tenía una participación del 20% en el sector de entrega de alimentos antes del acuerdo con Postmates, y Grubhub un 30%.

El mes pasado, Uber perdió una apuesta por Grubhub, lo que lo habría convertido en el servicio dominante de entrega de alimentos en Estados Unidos. La holandesa Just Eat Takeaway.com, con sede en Ámsterdam, acabó adquiriendo Grubhub, de Chicago, por 7.300 millones de dólares. Según los informes, Uber buscaba unir a Grubhub y Uber Eats.

El sector de entrega de alimentos está experimentando una importante consolidación este año y se espera más. El número de personas que utilizan los servicios de entrega de alimentos va en aumento debido a la pandemia de coronavirus, pero los clientes tienden a saltar de un servicio a otro dependiendo de dónde reciban el mejor trato.

Al adquirir Postmates, Uber no solo obtiene la mayor parte del mercado de entrega de alimentos que siempre ha deseado, sino que también se protege contra nuevas pérdidas relacionadas con la pandemia en su división de viajes compartidos.

“En nuestra opinión, Uber se puso contra el muro en el tema de la consolidación cuando el acuerdo con Grubhub se vino abajo por cuestiones antimonopolio, y ahora debe buscar rápidamente adquirir cuota de mercado, lo que vuelve a Postmates un acuerdo estratégico inteligente”, dijeron el lunes analistas de Wedbush Securities.

Postmates asegura tener 600.000 alimentos y restaurantes para elegir y capacidad de servir al 80% de los hogares en los 50 estados de Estados Unidos.

Los directorios de ambas compañías han aprobado la transacción y se espera que el acuerdo se cierre en el primer trimestre de 2021. Ambas empresas tienen su sede en San Francisco.

Por BARBARA ORTUTAY

OAKLAND, California, EE.UU. (AP) — Snapchat anunció el miércoles que dejará de “promocionar” al presidente Donald Trump en su servicio de mensajería de video, la acción más reciente de una red social para modificar la forma en que trata al mandatario estadounidense.

La semana pasada, Twitter colocó dos advertencias de verificación de datos en dos tuits del mandatario en los que dijo que el voto por correo era “fraudulento” y predijo problemas con las elecciones de noviembre. Degradó y colocó una advertencia más fuerte en un tercer tuit sobre las protestas de Minneapolis que contenía la frase: “cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos”.

La acción de Snapchat es más limitada. Significa que las publicaciones del presidente ya no aparecerán en la sección “Descubre” de la aplicación, la cual muestra noticias y publicaciones de celebridades y figuras públicas. La cuenta de Trump seguirá activa en la plataforma y visible a cualquiera que la busque o siga.

La decisión, que Snap Inc. —propietario de Snapchat— dijo que se tomó durante el fin de semana, coloca a la compañía en el bando de Twitter luego de que éste intensificó sus acciones contra Trump.

En tanto, Facebook ha dejado inalteradas publicaciones idénticas, aunque la compañía y su director general Mark Zuckerberg enfrentan cada vez más críticas por la decisión.

“No amplificaremos voces que inciten a la violencia racial e injusticia dándoles una promoción gratuita en Descubre”, afirmó Snap Inc., con sede en Santa Mónica, California, en un comunicado emitido el miércoles. “La violencia racial y la injusticia no tienen cabida en nuestra sociedad y nos unimos a todos los que buscan paz, amor, igualdad y justicia en Estados Unidos”.

Snapchat tiene 229 millones de usuarios activos diarios. Twitter, en comparación, tiene 166 millones. A diferencia de Twitter e incluso de Facebook, Snapchat generalmente se utiliza como una herramienta de comunicaciones privadas, con amigos que se envían videos cortos e imágenes, y, en menor medida, para seguir a celebridades y otras cuentas.

En un tuit, el director de campaña de Trump, Brad Parscale, dijo que el director general de Snap Inc. Evan Spiegel “preferiría promover videos de disturbios de extrema izquierda y alentar a los usuarios a destruir Estados Unidos que compartir palabras positivas de unidad, justicia y ley y orden de nuestro presidente”.

Las redes sociales buscan un equilibrio casi imposible entre limitar la expresión y la libertad total

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ 

(EL PAIS)- Esta semana ocurrió algo impensable en el mundo de las redes sociales. Twitter advirtió que tres mensajes de Trump contenían mentiras o promovían la violencia. El pasado martes el presidente tuiteó que el voto por correo en California era “sustancialmente fraudulento”. Twitter añadió debajo del tuit un enlace: “Estos son los hechos sobre el voto por correo”, donde se corregía la afirmación del presidente.

Trump estalló. El jueves firmó una orden ejecutiva, que no necesita el trámite del Congreso, para poner trabas a uno de los pilares de internet desde 1996: las redes sociales o lo comentarios en un blog no pueden ser denunciados por lo que escriban los usuarios. Al contrario de lo que sucede en los medios de comunicación tradicionales, en Internet las plataformas están exentas de controlar todo lo que se publique. Si un artículo amenaza de muerte a un ciudadano, el responsable es el propio periódico. Si esa amenaza se lanza en forma de tuit, Twitter no lo es. La Unión Europea promulgó en 2000 una directiva con un contenido similar.

Pero Twitter no se detuvo ahí. El mismo jueves ocultó un tuit de Trump por “glorificación de la violencia”. El tuit decía que “cuando empiezan los pillajes, empiezan los tiros”. La frase proviene de un comisario de Miami en 1967, en plena lucha por los derechos civiles. El tuit podía verse tras leer la advertencia de Twitter. La guerra estaba declarada.

No era la primera vez que Trump rozaba el incumplimiento de las normas comunitarias de Twitter. Esta misma semana acusó a un presentador de televisión de matar a su presunta amante hace casi dos décadas, una joven que murió de causa natural. Su viudo rogó a Twitter en una carta pública que retirara los mensajes de Trump. Twitter no lo hizo. Trump ha dicho de todo en Twitter: ha amenazado guerras nucleares y ha llamado “esa perra” y “ser inferior” a una ex asesora.

Por qué ahora

Las plataformas ven cómo crece su rol en el debate público. Twitter, Facebook o Youtube eran herramientas importantes en 2012, cuando Barack Obama fue reelegido, pero ninguna fue clave. En estos años su peso ha crecido. Las elecciones de 2016 fueron el mayor ejemplo, al margen de los rusos. El uso de la publicidad en Facebook por parte de la campaña de Trump fue con certeza una de las claves de sus triunfo.

Igual que la ley estadounidense de 1996 impide que las plataformas sean denunciadas por el contenido que publican sus usuarios, también se les pide que restrinjan “de buena fe” todo aquel material que les parezca “obsceno, lascivo, libidinoso, soez, excesivamente violento, acosador u de algún modo objetable”. Estos adjetivos dejan una puerta abierta a pornografía, apología del terrorismo o desinformación.

La pandemia ha traído un nuevo nivel de riesgo. La desinformación o las bromas podían llevar a problemas graves de salud. Las redes han desplegado todo tipo de medidas nuevas y más intrusivas. “La pandemia destaca cómo afirmaciones falsas sobre curas o riesgos son una cuestión de vida o muerte, especialmente cuando vienen del líder del país. Esto ha conllevado una presión tremenda a las plataformas para vigilar la desinformación de figuras públicas”, dice Lucas Graves, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison.

Twitter presume de ser una plataforma a favor de la libertad de expresión. Su opción, deliberada durante años, ha sido crear métodos, como etiquetas o cortinas, que adviertan sin suprimir. La acción contra Trump es el paso definitivo. Es difícil que haya vuelta atrás. Junto a Trump ha sido etiquetado un portavoz chino y una imagen falsa del policía que estranguló con su rodilla el cuello de George Floyd en Minesota.

Por qué Facebook no

El presidente Trump puso los mismos mensajes en Facebook y siguen ahí, sin ninguna advertencia. “Facebook no debe ser el árbitro de la verdad”, dijo Mark Zuckerberg tras la primera acción de Twitter. Jack Dorsey, fundador de Twitter, respondió que su medida no les hace “árbitros de la verdad”. Sus normas comunitarias son muy estrictas con dos cosas: coronavirus y elecciones.

Facebook tiene unas normas comunitarias en el fondo muy similares a las de Twitter, aunque no tiene la opción de añadir etiquetas: Facebook deja un post o lo borra, sin término medio. Aquí es donde empiezan todos los grises y debates imposibles sobre qué hace cada red. Zuckerberg ha contado en un post cómo esa decisión sigue estando en sus manos y quizá un día pulsa el botón rojo: “Creemos que si un post incita violencia”, ha escrito sobre el mensaje de Trump de los disturbios en Minesota, “debería ser suprimido sin tener en cuenta si es noticiable, incluso si procede de un político”.

Zuckerberg ha decidido que no. Dorsey ha decidido que algo debían hacer.

Los expertos tienen opiniones distintas. A los más cercanos al periodismo, les parece que este equilibrio entre libertad y aplicación de políticas es el más correcto: “Muchos expertos recomiendan una combinación de políticas claras, aplicación consistente y respuestas a la desinformación que se centren en limitar interacciones y proporcionar información, en lugar de supresiones directas”, dice Rasmus Nielsen, director del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo. Las acciones de Twitter representan una nueva voluntad de tratarle igual que al resto. “No hablamos de censura, sino de moderación de contenido consistente y aplicación de políticas”, añade.

Pero hay juristas que creen que Twitter ha sobrepasado sus límites. “Twitter se ha equivocado. Se han metido ellos solos en un jardín”, dice David Maeztu, abogado especializado en derecho de Internet. “Estamos en una línea muy difusa y compleja, pero quizá hubiera sido más correcto hacer cerrado la cuenta por incumplimiento de sus normas. En el momento en que añades algo, estás alterando el contenido”, dice.

Por qué es tan importante

¿Dónde está el límite de lo que pueden añadir o suprimir las redes? ¿Quién exactamente lo dice y cómo un usuario puede quejarse o denunciar? Si no son editores, deben limitarse todo lo posible. Pero, ¿cuánto exactamente? Si son editores, deberían asumir más el contenido, lo que haría inviable su negocio.

Para las redes, la ley debe seguir como está. Pero, ¿cómo aseguran que son un lugar donde no reina el acoso, la mentira y el follón? Es un equilibrio insostenible y sobre el que discutiremos durante años. Probablemente no exista una política de moderación perfecta. Siempre llegará un mensaje que pondrá en duda todas tus normas comunitarias. Facebook ha creado un“tribunal supremo” para solventar esos casos, pero solo empezará a actuar a fin de año.

Un político como Trump necesita estas redes porque sin ellas su mensaje no llegaría de igual manera al electorado. La libertad para decir todo lo que dice sin filtro es esencial. En España, Vox ha emitido un comunicado en solidaridad: “Asistimos con profunda preocupación a cómo desde las principales plataformas de redes sociales se viene vulnerando reiteradamente el derecho a la libertad de expresión al censurar muchos de los contenidos que tanto nuestros cargos públicos como afiliados están publicando”, dicen.

Este año electoral en EEUU es tremendamente decisivo. La campaña de Trump lleva gastados 62 millones entre Facebook y Google y ni siquiera ha empezado la precampaña. Biden va por 22 millones. Pero no es una cuestión de dinero. El problema principal que los políticos de Washington pueden causar a las redes es la regulación.

Es poco probable que la orden ejecutiva de Trump tenga consecuencias prácticas. Pero puede tener otras: “Trump quiere mantener las cosas como están y asegurarse de que el tratamiento de alfombra roja que ha recibido hasta ahora, especialmente de Facebook, continúa”, escribe Zeynep Tufekci, profesora de la Universidad de Carolina del Norte, en The Atlantic.

A pesar de su poder, estas plataformas siguen siendo empresas privadas que deciden lo que cada usuario puede poner y, también, quién puede tener una cuenta. Facebook permite anuncios de políticos sin comprobar si son verdad y es más laxo con el discurso de políticos. Seguimos sin saber sus motivos ni consecuencias con transparencia, pero estas distinciones acercan a las plataformas a obrar como medios y decidir sobre el discurso. “Deberían decidir qué quieren ser de mayores”, dice Maeztu.

 

Por BARBARA ORTUTAY

OAKLAND, California, EE.UU. (AP) — El director general de Facebook, Mark Zuckerberg, ha mantenido su rechazo a tomar medidas contra los posts provocadores del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha difundido desinformación sobre el voto por correo y, en opinión de muchos, fomentado la violencia contra manifestantes.

Sus críticos, sin embargo, se están multiplicando. Varios empleados han dejado sus puestos por el tema, y líderes de derechos civiles que se reunieron con él el lunes por la noche tacharon de “incomprensible” la explicación de Zuckerberg de por qué decidió dejar pasar los posts de Trump.

Al día siguiente de que docenas de trabajadores de Facebook hicieran una protesta virtual por la cuestión, el jefe de la compañía se reunió el martes con empleados para una sesión de preguntas y respuestas por videollamada. Durante la sesión, según reportes, Zuckerberg insistió en su postura de dejar estar los mensajes de Trump, aunque sí sugirió que la firma estudiaba hacer cambios en sus políticas sobre “uso de la fuerza del estado”, una categoría en la que entraba el mensaje de Trump sobre Minneapolis.

Twitter, plataforma rival de Facebook, señalizó y degradó un tuit de Trump en el que aludía a las protestas contra la violencia policial en Minneapolis con la frase “cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos”. Pero Facebook mantuvo un mensaje idéntico en su plataforma. Zuckerberg explicó su argumento el viernes en un post en Facebook, una postura que ha reiterado varias veces.

“Sé que mucha gente está molesta porque dejáramos los post del presidente, pero nuestra posición es que debemos permitir tanta expresión como sea posible salvo que cause un riesgo inminente de daños específicos o peligros detallados en políticas claras”, escribió el directivo.

Las renuncias, que varios ingenieros tuitearon y compartieron en LinkedIn y Facebook, también comenzaron el martes.

“Estoy orgulloso de anunciar que para cuando termine el día, ya no soy un empleado de Facebook”, tuiteó Owen Anderson, que fue gerente de ingeniería en la firma durante dos años. “Para ser claros, esto llevaba tiempo en marcha. Pero tras la semana pasada, estoy feliz de no seguir apoyando políticas y valores con los que discrepo con vehemencia”.

Anderson no fue el único en abandonar la compañía.

“Hoy presenté mi renuncia en Facebook”, dijo Timothy J. Aveni, ingeniero de software y que llevaba un año en la compañía, en un mensaje en sus cuentas de LinkedIn y Facebook. “No puedo soportar el rechazo continuado de Facebook de actuar ante los mensajes discriminatorios del presidente, dirigidos a radicalizar al público estadounidense. Tengo miedo por mi país, y veo a mi empresa no hacer nada para desafiar una situación cada vez más peligrosa”.

Anderson y Aveni no respondieron en un primer momento a mensajes pidiendo comentarios.

“Reconocemos el dolor que siente ahora mismo mucha de nuestra gente, especialmente nuestra comunidad negra. Instamos a los empleados hablar abiertamente cuando discrepan con la dirección”, indicó Facebook en un comunicado. “Cuando afrontemos más decisiones difíciles sobre contenido, seguiremos buscando su opinión sincera”.

Barry Schnitt, que fue director de comunicaciones y política pública de Facebook entre 2008 y 2012, escribió un duro post en Medium el lunes. “Facebook dice, y puede que incluso crea, que está del lado de la libertad de expresión”, escribió. “En realidad se ha puesto del lado del beneficio y la cobardía”.

“No creo que sea una coincidencia que las decisiones de Facebook satisfagan a aquellos en el poder que han hecho de la desinformación, el racismo descarado y la incitación a la violencia su bandera”, añadió.

Zuckerberg y otros líderes de la firma se reunieron con líderes de derechos civiles el lunes por la noche. Al parecer, la conversación no fue un éxito.

“Estamos decepcionados y consternados por las incomprensibles explicaciones de Mark sobre permitir que los posts de Trump sigan publicados”, escribieron en un comunicado conjunto tres líderes de los derechos civiles. “No demostró comprender la historia o actualidad de la supresión del voto y se niega a reconocer cómo está facilitando Facebook la llamada de Trump a la violencia contra manifestantes”.

Firmaban el comunicado Vanita Gupta, presidenta y directora general de la Leadership Conference on Civil and Human Rights; Sherrilyn Ifill, presidenta y abogada jefe del Fondo Educacional y de Defensa Legal de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP por sus iniciales en inglés) y Rashad Robinson, presidente de Color of Change.

Por EFE

Las organizaciones dicen que eso pueden proteger a los pederastas que utilizan la red para el abuso.

(EL TIEMPO)- Varias organizaciones han advertido a los accionistas de Facebook, que se reúnen el próximo 27 de mayo, que el cifrado de datos de extremo a extremo que planea el gigante tecnológico puede servir de protección a los pederastas que utilizan la red para el abuso y la explotación de menores.

Grupos como Proxy Impact, Lisette Cooper, el fondo Stardust y varias hermandades religiosas denuncian que Facebook -incluidas sus plataformas Instagram, WhatsApp o Messenger- es el principal centro de material de abusos sexuales de menores y "no está haciendo los suficiente para evitar este problema".

"Facebook está a punto de empeorar el problema del material de abuso sexual infantil. Al pasar al cifrado de extremo a extremo sin tomar medidas para detener el abuso sexual infantil en sus plataformas, Facebook podría hacer invisible el 70 por ciento de los casos de envío de material de abusos sexuales de menores", aseguran estas organizaciones.

Según estos grupos, anualmente se reportan 12 millones de denuncias sobre posibles crímenes pederastas en las herramientas del gigante tecnológico. El cifrado de datos de extremo a extremo supone que solo el emisario y el destinatario tienen las claves para descifrar los mensajes que se envían, al los que no tendría acceso ni la propia compañía.

Un sistema respaldado por los defensores de la privacidad, pero criticado por quienes anteponen la seguridad. En fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha defendido estas medidas asegurando que responden a las peticiones de los usuarios y ha afirmado que trabajará con las autoridades para mantener un equilibrio entre la privacidad y la persecución de delitos como la explotación infantil y el terrorismo, unas palabras que no parecen haber convencido a todos.

Tampoco termina de convencer Zukerberg a las autoridades de varios países. El pasado octubre, el fiscal general de Estados Unidos William Barr, el secretario de Interior británico, Priti Patel, y el ministro de Asuntos Interiores de Australia, Peter Dutton, le escribieron una carta abierta en la que le mostraron sus "serias preocupaciones sobre el impacto que sus propuestas podrían tener en la protección de nuestros ciudadanos más vulnerables”.

"Los accionistas están legítimamente preocupados por el papel de Facebook como facilitador del abuso y la explotación de niños y de que esta pueda aumentar más hasta quedar fuera de control si se adopta la encriptación de extremo a extremo sin antes detener a los pederastas", aseguró este miércoles en una conferencia telefónica Michae Passof, director ejecutivo de Proxy Impact, un servicio de defensa de accionistas.

Para Passoff, actuar para evitar la acción de estos criminales en la red "no solo es lo correcto sino que revierte en el interés de la compañía, que de otra manera podría afrontar denuncias legislativas legales, de consumo y publicitarias".

El secretario de la coalición de organizaciones de caridad para menores del Reino Unido, John Carr, subrayó en la conferencia de este miércoles que Facebook "sabe que si sigue adelante con los planes de cifrado está renunciando a la posibilidad de proteger a los niños de los predadores sexuales y de evitar que enormes cantidades de pornografía infantil sean intercambiadas en su red".

La regulación de Facebook sobre la privacidad de sus usuarios ha estado siempre bajo vigilancia, y en julio de 2019, la Comisión Federal del Comercio de EE.UU. (FTC, por sus siglas en inglés) anunció un acuerdo con la compañía que dirige Zuckerberg por el que la red social fue sancionada con 5.000 millones de dólares por su mala gestión de la privacidad de los usuarios y exigió a su cofundador que rindiese cuentas por este asunto.

 

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