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Por Dra. Abha Gupta Varma, MD

Especialista en Medicina Interna

 

Cuando boicoteamos a un país por miedo, nos olvidamos del impacto que tales decisiones tienen en su gente. Cuando rechazamos a los migrantes y solicitantes de asilo por razones que pueden incluir xenofobia y miedo, lo hacemos a expensas de la condición humana. Tenemos una nueva variante de preocupación llamada Omicron, y antes de que tuviéramos una idea de cuán mortal es esta nueva mutación, le dijimos al país y a su gente que nuestras puertas están cerradas. Las implicaciones no están simplemente relacionadas con los viajes; está relacionado con la industria, los medios de vida, la economía y la humanidad.

Los humanos son tan frágiles. Juzgamos basándonos en el ojo de nuestra mente. Juzgamos basándonos en el aspecto del individuo. Juzgamos en función de su ropa, su automóvil, su cabello, su superficie. Pero una conversación, un interés intencional por descifrar a la persona que está debajo de la capa, requiere tiempo, interés, sinceridad e integridad.

Como médico, no tengo el lujo de tener tiempo para investigar la totalidad de la historia de un paciente; pero es mi responsabilidad darle al paciente todas las oportunidades para un diálogo honesto cuando esté sentado frente a mí. Hago preguntas difíciles, determinó el estado de la documentación, suscito miedos, preguntó sobre la violencia doméstica y cualquier otro impedimento para la seguridad y la salud. Me ocupo de obtener respuestas, no de cumplir con las suposiciones.

Omicron es altamente transmisible. Eso es todo lo que sabemos. No sabemos cuán mortal es. No sabemos si las vacunas (las tres) que están disponibles para nosotros en nuestra rica nación, disponibles sin costo para nosotros, resistirán a Omicron o no. Pero en aras de nuestra seguridad, hemos prohibido los viajes hacia y desde Sudáfrica. Las naciones europeas han traído Omicron a su continente, al igual que nosotros aquí en los Estados Unidos. El cierre de la frontera a menudo ocurre como una respuesta de reflejo, demasiado poco, demasiado tarde.

El problema más importante aquí, a mi modo de ver, es el imperativo de difundir rápidamente la vacuna. Nunca nos adelantaremos a las variantes y mutaciones mientras las naciones que necesitan la prevención no las tengan. El virus seguirá vivo y podrá mutar en países donde las tasas de vacunación siguen siendo bajas. En Estados Unidos tenemos un EXCEDENTE de vacunas. Solo pueden permanecer fuera de sus neveras portátiles durante 6 horas. Las dosis restantes se botan. Cualquier vacuna que no se use dentro de los 6-12 meses, su vida útil, también se bota. A $5- $20 por vacuna, nuestro gobierno ha gastado MILES DE MILLONES de dólares para garantizar que los 240 millones de estadounidenses elegibles reciban la vacuna.

¿Entonces, qué esperas? ¿La enfermedad? ¿Una habitación en el hospital? ¿Suerte? Si no estás luchando activamente contra Covid19 y estás involucrado en esta pandemia, entonces eres parte del problema. Te relacionarás con la sociedad, irás a tu trabajo, esperarás no enfermarte y, muy posiblemente, propagarás la infección si la adquieres. Puedes encontrarte sin una habitación en el hospital. Y es posible cuando desearás haber escuchado las realidades de esta devastadora pandemia.

Nadie invitó a Covid19 a nuestro mundo. Llegó sin ser invitado. Podemos someternos, ver morir a millones más, llegar a nuestro millón de estadounidenses muertos en unos pocos meses y dejar que el virus nos lleve; o podemos armarnos con ciencia, datos y educación, y dejar el miedo y el juicio al polvo.

Tú decides. ¿Estás al margen del proceso? ¿O eres parte del proceso de salud y curación?

 

 

Suyo en salud, Dra. Abha

www.doctorabha.com

Fox17 @ 7:20 am los lunes por la mañana

 

Consulte los sitios de vacunación: vaccinatewestmi.com o vaccines.gov

 

Estados Unidos amplió el jueves la campaña de vacunas de refuerzo contra el COVID-19 al anunciar que los jóvenes de 16 y 17 años pueden recibir la tercera dosis de la vacuna de Pfizer.

Estados Unidos y muchos otros países de ya están exhortando a los adultos a recibir las inyecciones de refuerzo para incrementar la inmunidad que puede declinar meses después de la vacunación, llamados que se intensificaron con el descubrimiento de la variante ómicron del coronavirus.

El jueves, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) otorgó una autorización de emergencia para que los jóvenes de dicho rango de edad reciban una tercera dosis de la vacuna fabricada por Pfizer y su socio BioNTech, si han pasado seis meses desde la última inyección.

“La vacunación y recibir el refuerzo cuando sea elegible, junto con otras medidas preventivas como mascarillas y evitar multitudes y espacios mal ventilados, siguen siendo nuestros métodos más efectivos para combatir el COVID-19”, señaló la doctora Janet Woodcock, la presidenta interina de la FDA, en un comunicado.

Hay otro paso más: los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) deben recomendar formalmente las dosis de refuerzo para este grupo de edad y se espera una decisión pronto.

“La vacunación de refuerzo incrementa el nivel de inmunidad y mejora drásticamente la protección contra el COVID-19 en todos los grupos de edad estudiados hasta ahora”, afirmó el director general de BioNTech, Ugur Sahin, en un comunicado.

La vacuna de Pfizer es la única opción en Estados Unidos para la población de 18 años o menos, ya sea para la vacunación inicial o para su uso como refuerzo. Todavía se desconoce si los adolescentes menores de 16 años necesitarán una tercera dosis de Pfizer, ni cuándo la necesitarán.

La vacunación para niños de 5 años en adelante recién inició el mes pasado, usando dosis bajas especiales de la inyección de Pfizer. Para esta semana, alrededor de cinco millones de niños de entre 5 y 11 años habían recibido una primera dosis.

El doctor Anthony Fauci dijo el domingo que, aunque la variante ómicron del coronavirus se está propagando rápidamente por Estados Unidos, los primeros indicios dejan entrever que podría ser menos peligrosa que la delta, que sigue impulsando un repunte en las hospitalizaciones.

Fauci, el principal asesor médico del presidente Joe Biden, declaró en el programa “State of the Union” de la cadena CNN que los científicos necesitan más información antes de llegar a conclusiones sobre la gravedad de ómicron.

Reportes de Sudáfrica, donde surgió y se está convirtiendo en la variante dominante, muestran que las tasas de hospitalización no han aumentado a un ritmo alarmante.

“Hasta ahora, no parece que tenga un grado de severidad muy grande”, señaló Fauci. “Pero tenemos que ser realmente cuidadosos antes de hacer cualquier determinación de que es menos grave, o de que realmente no provoca una enfermedad grave, en comparación con la delta”.

Fauci señaló que el gobierno de Biden está sopesando retirar las restricciones de viaje a los extranjeros que desean entrar a Estados Unidos procedentes de varios países africanos, las cuales fueron impuestas mientras la variante ómicron se propagaba por la región. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha criticado esas medidas, denunciando que representan un “apartheid de viajes”.

“Con suerte podremos retirar esa prohibición en un periodo de tiempo bastante razonable”, dijo Fauci. “Todos nos sentimos muy mal por las dificultades que están enfrentando no sólo Sudáfrica, sino las otras naciones africanas”.

La variante ómicron había sido detectada en aproximadamente una tercera parte de los estados de Estados Unidos hasta el domingo, incluyendo en el noreste, en el sur, en las Grandes Llanuras y en la costa oeste. Wisconsin y Missouri han sido de las últimas entidades en confirmar casos.

Sin embargo, la delta sigue siendo la variante dominante, representando más del 99% de los casos e impulsando un alza en las hospitalizaciones en el norte del país. Se han enviado equipos de la Guardia Nacional para ayudar a los hospitales abrumados en el oeste de Nueva York, y el gobernador de Massachusetts, Charlie Baker, emitió una orden de emergencia que requiere que cualquier hospital que enfrente una capacidad limitada para atender pacientes reduzca los procedimientos programados que no son urgentes.

Las autoridades estadounidenses siguieron pidiendo a la gente que se vacune contra el COVID-19 y reciba la dosis de refuerzo, y que también tome medidas como portar mascarillas cuando esté con extraños en interiores, haciendo notar que todo lo que sirve para protegerse contra la variante delta también sirve contra otras variantes.

Incluso si ómicron resulta ser menos peligrosa que delta, sigue siendo problemática, declaró la doctora Maria Van Kerkhove, epidemióloga de la Organización Mundial de la Salud, en el programa “Face The Nation” de la cadena CBS.

“Incluso si tenemos una gran cantidad de casos que son moderados, algunos de esos individuos requerirán ser hospitalizados”, señaló. “Necesitarán ingresar a terapia intensiva y algunas personas morirán... No queremos ver que eso pase, aunado a una situación ya de por sí difícil en la que delta está circulando a nivel global”.

Luego de dos años de que surgió el brote, el COVID-19 ha provocado la muerte de más de 780.000 estadounidenses, y actualmente hay unos 860 fallecimientos diarios a consecuencia de la enfermedad.

¿Cómo decidirá el mundo cuándo termina la pandemia?

No hay una definición clara de cuándo comienza y acaba una pandemia, y el nivel de amenaza que supone un brote mundial puede variar según el país.

“Es un juicio subjetivo porque no se trata solo del número de casos. Se trata de la gravedad y del impacto”, explicó el doctor Michael Ryan, jefe de emergencias de la Organización Mundial de la Salud.

En enero de 2020, la OMS designó el coronavirus como una crisis sanitaria global “de preocupación internacional”. Un par de meses más tarde, en marzo, la agencia de salud de Naciones Unidas describió el brote como una “pandemia”, reflejando el hecho de que el virus se había propagado a casi todos los continentes y muchas otras autoridades de salud afirmaban que podía definirse como tal.

La pandemia podría considerarse como terminada cuando la OMS decida que el virus ha dejado de ser una emergencia de preocupación internacional, una designación que su comité de expertos ha estado reevaluando cada tres meses. Pero cuándo pasen las fases más graves de la crisis en cada país puede variar.

“No va a haber un día en el que alguien diga: ‘Vale, la pandemia ha terminado’”, dijo el doctor Chris Woods, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Duke. Aunque no hay un criterio universal, apuntó que los países podrían buscan una reducción sostenida de los casos en el tiempo.

Los científicos esperan que el COVID-19 acabe por convertirse en un virus más predecible como el de la gripe, lo que significaría que causaría brotes estacionales pero no grandes oleadas de contagios como ocurre ahora. Pero incluso entonces, según Woods, algunos hábitos como el uso de mascarilla en público podrían mantenerse.

“Aún cuando acabe la pandemia, el COVID seguirá entre nosotros”, afirmó.

Tras un comienzo vacilante, Estados Unidos ha mejorado su sistema de rastreo de nuevas variantes como la ómicron, al elevar su capacidad con decenas de miles de muestras desde principios de 2021.

Los virus mutan constantemente. Para encontrar y rastrear nuevas versiones del coronavirus, los científicos analizan la composición genética de una parte de las muestras que dan positivo.

Buscan las letras químicas del código genético del virus para hallar nuevas variantes inquietantes como la ómicron y rastrear la trasmisión de variantes conocidas como la delta.

Es una tarea global, a la cual hasta hace poco Estados Unidos contribuía muy poco. Con su testeo descoordinado y esporádico, el país secuenciaba menos del 1% de las muestras positivas a principios del año. Ahora está testeando entre el 5% y el 10% de las muestras.

“La vigilancia genómica es fuerte”, indicó Kelly Wroblewski, directora de enfermedades infecciosas en la Asociación de Laboratorios de Salud Pública.

Casi 70 laboratorios de salid pública estatales y locales contribuyen a la tarea, secuenciando entre 15.000 y 20.000 muestras por semana. Los laboratorios de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades y sus contratistas elevan el total a entre 40.000 y 80.000 semanales.

Hace nueve meses, se analizaban unas 12.000 muestras semanales.

“La situación es mucho, mucho mejor que hace un año o incluso seis meses”, aseguró Kenny Beckman, de la Universidad de Minnesota, quien elogió la asignación de dólares del gobierno federal a laboratorios públicos y privados. Beckman dirige el laboratorio de genómica de la universidad, que secuencia unas 1.000 muestras semanales de Minnesota, Arkansas y Dakota del Sur. Hace un año, el laboratorio no secuenciaba.

Utilizando la ley del presidente Joe Biden que otorga 1.700 millones de dólares para lo relacionado con el coronavirus, se ha creado una red nacional para rastrear mejor las mutaciones del coronavirus.

Con todo, una veintena de países secuencian una proporción mayor de las muestras positivas que Estados Unidos, dijo el doctor William Moss, de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins. La aparición de la ómicron podría “estimular a Estados Unidos a hacerlo mejor”.

“Creo que nos falta un largo camino por recorrer”, añadió Moss.

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