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Nuestros descendientes los primates

 

En los años 70 estaba prohibido en Estados Unidos y en casi todos los países desarrollados del mundo, una variante de las artes marciales asiática llamada Muay Thai, o boxeo tailandés.

Esta es una disciplina extremadamente violenta que se practicaba clandestinamente en el bajo mundo con apuestas y que terminaba en muchas ocasiones con la muerte de algunos de los contendores.

El Boxeo, ese “deporte” multimillonario que atrae a millones de personas en el mundo, es de por si un acto abominable de violencia. Es difícil entender, cómo ver a dos personas haciéndose daño el uno al otro puede ser un entretenimiento o una diversión.

Pero con la nueva versión Muay Thai, ahora conocida y completamente legal en Estados Unidos con el nombre de Kikcboxing, el boxeo original parece un juego de canicas.

Esto demuestra que la violencia se ha convertido en una gracia y que la falta de sensibilidad hacia el dolor de los demás es un augurio espantoso.

Las matanzas masivas en escuelas y hasta templos religiosos con armas de guerra, no conmueven lo suficientemente a los legisladores para establecer regulaciones que limiten la obtención de éstas por parte de civiles.  Para ellos, el dinero necesario para costear sus campañas electorales y mantener un lujoso cargo público, es mas importante que las vidas inocentes que se pierden en las masares.

El oficio de la información ya no es asunto de los que fueron a las universidades a aprender esa carrera y la ética de la misma, sino de lo cualquiera puede publicar en plataformas sociales de Internet, independientemente de las consecuencias que una mentira o una agitación malsana puedan acarrear.  Mozalbetes convertidos en multibillonarios por el azar del boom de la tecnología disponen ahora del poder de controlar la vida de los demás en su beneficio.

El llamado respecto a la voluntad personal se ha sobrepuesto al bienestar colectivo de tal manera, que algunos son tan ricos que se van al espacio a buscar donde gastar lo que no pueden gastar en la tierra mientras miles de niños están muriendo de hambre, temblando bajo el frío de un puente, u ocultándose entre bosques y piedras para salvarse de las bombas que los imperios lanzan desde el aire para afianzar su poderío.

Las naciones ricas imponen sanciones contra las pobres para obtener ganancias; asesinan a los que luchan por la justicia y se declaran a si mismas estandartes de la libertad.  Arman guerras en los países del llamado tercer mundo con lo que aumentan las riquezas de los empresarios de abastecimientos militares.

Cada vez los libros pierden mas lectores y los medios sociales los ganan; la ciencia se hace menos creíble y los curanderos y comerciantes de la salud mas importantes.

En el arte popular, la vulgaridad se impuso a la poesía, el ruido a las notas musicales y el control de lo que se puede transmitir y afectar a los niños y adolescentes se dejó al libre albedrío.

Cada generación está dando a luz otra mas violenta y atrasada, mas ignorante e indolente.  Asistimos sin remedio al regreso animal del que vinimos y terminaremos siendo los abuelos de los primates de los siguientes milenios.

Los grillos de La Habana y los 20 años de la guerra de Afganistán 

 

 

En septiembre del 2017, los gobiernos de Estados Unidos y Canadá retiraron mas de la mitad de su personal diplomático de Cuba en respuesta a un supuesto ataque con microondas sonoras.

La administración de Donald Trump y sus aliados del exilio cubano de La Florida, agitaron las cacerolas para escandalizar el asunto como un ataque terrorista del gobierno comunista de la isla.

El Departamento de Estado anunció de inmediato la ejecución de decenas de capítulos de la ley del embargo contra Cuba, que los gobiernos anteriores, habían suspendido por considerarles exageradas e inhumanas.

Un estudio hecho a la carrera por especialistas de anti terrorismo del Departamento de Defensa de Estados Unidos, determinó que probablemente se trataba de una agresión mediante el uso de un sistema de sonido producido electrónicamente.

La agencia de prensa “Prensa Asociada” publicó un reportaje en el que presentaba una grabación del sonido analizado por un sensor que mostraba el nivel agudo del fenómeno.

El gobierno de Cuba, negó haber intentado agredir al personal diplomático estadounidense alegando que resulta absurdo pensar que ellos en medio de la búsqueda de normalización de las relaciones con el país del norte, se prestaran para hacer un ataque.

Hubo quienes pensaron que podría tratarse de una maniobra del exilio cubano para echar atrás las relaciones con Cuba que estableció la administración de Barack Obama.

Pero resultó que no era ni una cosa ni la otra. Una investigación realizada por las universidades de Berkeley de California y de la Lincoln en Londres, determinó que el ataque sónico no tenía origen electrónico, sino natural y que provenía de los grillos que llenan el silencio de las noches de La Habana.  En otras palabras, era el canto de los grillos para seducir las grillas.

Alarmas como estas han sido utilizadas por determinados intereses en Estados Unidos para justificar agresiones bélicas y diplomáticas.  El 7 de octubre se cumplieron 20 años de la invasión de Estados Unidos a Afganistán, la cual se llevó a cabo con el pretexto de la caza del grupo terrorista Al Qaeda, autor de los ataques terroristas del 11 de septiembre en territorio americano.  Para justificar esa guerra, se le hizo creer al pueblo norteamericano que los Talibanes que gobernaban entonces Afganistán, eran lo mismo que el grupo de Osama Bin Laden. 

Los Talibanes le permitieron al fundador de Al Qaeda, establecerse en Kabul, luego de que Arabia Saudita lo deportara y el entonces presidente de Irak Saddam Hussein le negara asilo en Bagdad.  Ese fue su gran error. Pero para combatir a Al Qaeda no era necesario invadir todo un país.

Dos años después, la administración de George Bush, para continuar satisfaciendo la ambición de los contratistas de defensa norteamericanos, agarró como pretexto los ataques del 11 de septiembre y la supuesta tenencia de armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, para invadir a ese país.   Armas que después de la invasión nunca aparecieron, porque sencillamente nunca existieron.

Estos hechos no carecen de precedentes. La guerra de Vietnam que duró 10 años se produjo en respuesta de Estados Unidos a un supuesto ataque del gobierno comunista de ese país asiático a un buque norteamericano en el Golfo de Tonkin en 1964.  Todos los estudios históricos y testimonios recogidos de la época, incluso del propio Secretario de Defensa norteamericano de entonces, Robert McNamara, demostraron que nunca ocurrió.

En todas estas guerras la víctima ha sido la población civil. 150 mil en la de Afganistán, 400 mil en Irak y tres millones en Vietnam. 

Los grillos de La Habana pudieron haber sido los causantes de otro pretexto.  Afortunadamente los científicos cantaron por ellos.

La ultra ridícula política exterior de la administración de Joe Biden

 

Durante la campaña electoral del 2020, Joe Biden prometió “regresar a Estados Unidos a la normalidad”.  Con ello hacía referencia al desastre en que había convertido a Washington el gobierno de Donald Trump, y a la política mesurada con la que Barack Obama gobernó cuanto años antes de la hecatombe republicana.

En cuanto a inmigración, salud y asistencia social, se le puede dar un crédito, pero en cuanto a política exterior no se le puede dar otro calificativo que el de vergüenza.

La administración de Barack Obama abrió las puertas de la Casa Blanca a los países de América Latina para escribir una nueva relación entre Estaos Unidos y los países al sur de su territorio.  Países a los cuales por siglos trató como como solar yermo detrás de su patio trasero.

Estados Unidos auspició todos los golpes de estado y las dictaduras de derecha en América Latina y la intervino militarmente para derrocar los gobiernos democráticos.  A través de sus servicios de inteligencia, auspició y ejecutó miles de asesinatos contra dirigentes de izquierda y líderes democráticos que se levantaron contra las dictaduras.

Barack Obama, intentó cambiar el curso de la historia de estas relaciones establecimiento una política de respeto a la voluntad de esos países.  Aunque no logró cambios sustanciales, al menos abrió el camino para un ambiente de tolerancia.

Restableció las relaciones con Cuba, rotas desde hacía casi sesenta años y creo pequeñas vías comerciales por encima del embargo contra la isla consumado en la oprobiosa y absurda ley Helms Burton.

Pero todos esos avances fueron tirados a la basura por la administración de Donald Trump, una de las mas desastrosas y aberradas a que ha tenido la historia de Estados Unidos.

Esa administración, colocó de nuevo al país en la doctrina Monroe (América para los americanos) respecto a América Latina.  Degradó la confianza de los aliados del país en la Europa Occidental y abrió una guerra comercial y diplomática con China, además de que resucitó sin sentido alguno, la tristemente recordada guerra fría en los años de la URSS.

El triunfo de Biden en las elecciones del 2020, suponía la disolución de ese montón de disparates cuyas víctimas son principalmente los países pobres y los consumidores norteamericanos, especialmente los más pobres.  Pero no ha sido así, la administración de Biden ha seguido todos los pasos de su enajenado antecesor y le agregado mas estupideces como decoración al pastel:  No ha rescindido el endurecimiento del embargo contra Cuba hecho por Trump, pese a la crisis sanitaria que significa la pandemia del Covid.  Ha mantenido el irracional embargo de bienes del estado Venezuela que la administración de Trump entregó a un grupo de corruptos opositores al gobierno de ese país; ha continuado las relaciones tirantes con China y Rusia y ha creado, con decisiones fuera toda lógica, una profunda desconfianza de los países de Europa hacia Estados Unidos.

En cuanto al medio oriente, la administración de Biden le dio curso plan de abandonar Afganistán, negociado por la administración que a todas luces mostró no haber sido producto de una calculada decisión, sino una huida desesperada. Tras el atentado en el aeropuerto de Kabul, el presidente que mató a 200 personas entre ellas 13 soldados americanos, Biden con rostro de Rambo enfurecido, prometió represalias contra el grupo terrorista Estado Islámico.  La supuesta represalia fue un ataque con Drone a un hogar donde había mas de una docena de personas, la mayoría niñas, y nadie que tan siquiera se relaci0onara con el grupo.

En su intervención en la Asamblea general de las Naciones Unidas, Biden dijo que Estados Unidos no tiene intensión de armar una nueva guerra fría.  Sin embargo, ha continuado con las tarifas y los ataques al país asiático, y la recientemente firmó un acuerdo de defensa con Australia y Grand Bretaña provocando pánico en los países del Asia y dándoles la espalda a sus aliaos de la Organización del Atlántico Norte OTAN.

El presidente Joe Biden prometió en la campaña electoral regresar a Estados Unidos a la normalidad, que se suponía era la de la administración de Barack Obama, pero tal parece que fue mal interpretado, que cuando decía “volver” quería decir “mantener” la normalidad de Trump.

 

 

 

No deje que los medios sociales controlen su vida

 

Todos queremos tomar ventaja de la tecnología, tener un buen celular y disfrutar de la posibilidad de ser el centro de atención de los amigos en momentos determinados.  Pero nos olvidamos de un viejo dicho que dice que somos esclavos de lo que hablamos y amos de lo que callamos.  Mientras más informaciones les demos a los medios sociales, más estaremos en sus manos.  Y lo peor aún, en las manos de ambiciosas corporaciones y del propio gobierno.  Cuando escribes en tu “profile” tu fecha de nacimiento, le estás diciendo a tus amigos que no se olviden de tu cumpleaños.  Pero ellos también te están diciendo que no te olvides de los suyos.  Las tiendas de regalos, felices de recibir tan valiosa información, te envían un montón de opciones para que hagas feliz a tus amigos y ellos te hagan felices a ti.  Tu y tus amigos revivirán el ego, y las grandes corporaciones se enriquecerán más con él.

Eso no fuera problema si la información de lo que comes, lo que bebes, donde viajas, los nombres de tu familia y sus cumpleaños no fueran vendidos al granel por los medios sociales a sus clientes, y tu información no fuera tan publica como saber de qué color te gusta usar los calzoncillos.

Según los informes de las publicaciones de negocios corporativos, como Forbes y Business Insider, empresas como Google, Microsoft y Amazon aumentaron sus ganancias en el 2020 a pesar de la pandemia, hasta en un 38 por ciento, es decir, más de 600 mil millones de dólares.

El poder de estas empresas está poniendo nerviosos a algunos gobiernos de los cuales ya hay quienes tildan de “peligro para humanidad” el crecimiento de las mismas.

Rusia, amenazó con expulsar Google luego de que esta empresa cerrara las cuentas de medios eslavos en Alemania. Estados Unidos ha multado con cientos de millones de dólares a algunas de esas empresas por romper las reglas antimonopolio. Pero ojo, USA mantiene contratos con estas empresas para intercambio de información a nivel mundial y nacional por muchos miles de millones más. 

Según la revista Business Insider, entre esos acuerdos hay algunos que tienen que ver directamente con el Departamento de Inmigración y a través de los cuales las autoridades pueden saber quién está ilegalmente en el país, dónde vive, que lugares frecuenta, qué auto maneja, dónde trabaja, a qué horas trabaja, cuándo está en su casa, quiénes son sus amigos y dónde pasa los fines de semana.

La administración de Joe Biden ha mostrado hasta ahora ser flexible hacia el drama de los inmigrantes, pero nada garantiza que un individuo de la talla de “escoria millonaria” como Donald Trump, pueda llegar de nuevo a la Casa Blanca y hacer uso de esa información para hacer realidad su sueño de limpieza étnica mediante deportaciones.  Hay que recordar que Trump intentó incluir en el cuestionario del Censo del 2020 la pregunta sobre el estatus legal en el país de los censados.

Por estas y por muchas otras razones, al utilizar los medios sociales, hay que hacerlo de manera inteligente.  Aprovechar de ellos lo que es positivo, como el enlace familiar y la comunicación, pero mantener los límites de compartir información sensible y personal. Así podremos impedir que estos emporios logren convertir nuestras vidas en bocado de mercado y buitres políticos, y mas que todo, un punto negro sobre círculos si se desatara una locura contra algún grupo social.

La pandemia y la historia sin fin

 

Como “Lo que el Viento se llevó” la pandemia del Coronavirus parece no tener fin.  Cuando los científicos de los países desarrollados y los de los países no desarrollados, como Cuba, buscaban afanosamente el remedio para detener el curso de la pandemia, se respiraba un aire de esperanza, se veía al final de la larga oscuridad a la que nos condenaban y nos condenan aún las mascarillas y los seis oprobiosos pies de distancia, un punto de luz que nos decía que algún día veríamos las letras finales de la pesadilla.  Pero resulta que no contamos con que vivimos en un mundo profundamente desigual, donde cohabitan los que tiene algo mas que todo y los que tienen menos que nada.  Donde deciden por un lado los que saben decidir y por otro los que ni siquiera saben vivir.

Mientras Estados Unidos ha vacunado por lo menos en su primera dosis al 70 por ciento de su población adulta, Haití apenas ha vacunado al 1 por ciento.  Mientras las autoridades de salud de Estados Unidos claman la urgencia de mantener la protección y vacunarse, una parte importante de la población norteamericana rehúsa inocularse y rechaza con fiereza las medidas de protección.

Los casos siguen aumentando, las mutaciones siguen apareciendo y nada logran los países ricos con vacunarse al cien por ciento si el resto del mundo se sigue contagiando.  Porque el virus es un viajero secreto, un polizón tras la cubierta que de alguna manera escapará de sus captores y penetrará provocando nuevas alarmas, nuevos aislamientos y nuevos problemas.

Pero lo más grave aún es el hecho, de que países ricos como Estados Unidos, le niegan el acceso a las vacunas a países pobres como Cuba y Venezuela por intereses políticos.

Cuba ha tenido que crear su propia vacuna luchando con limosnas de algunos países porque Estados Unidos con su embargo le impide el acceso a los componentes para producirla.

Según la organización Mundial de la Salud, uno de los más graves problemas en la lucha contra la pandemia, es que los países ricos absorben la producción de vacunas de los grandes laboratorios dejando a los pobres sin posibilidades de comprarlas.

Las consecuencias de la falta de vacuna son una seria amenaza al futuro. Ya se ha comprobado que entre los efectos de la pandemia se encuentra la discapacidad cerebral.  Como consecuencia de la pérdida de capacidad de absorber oxigeno de los contagiados por el Covid, el cerebro sufre daños irreparables.  Según Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud, los niños de American Latina, además de que no reciben los chequeos y las vacunas adecuadas debido al colapso de los sistemas de salud, son los que más clases han perdido en los casi dos años de la pandemia.

En Estados Unidos apenas se ha comenzado a vacunar a los niños de 12 años en adelante.  Los científicos afirman que los niños contraen la pandemia al igual que los adultos, solo que éstos últimos son más venerables a los desastrosos efectos del Covid.

Cuando se sube una montaña, es difícil y peligroso mirar hacia abajo, pero en el caso del Covid, en el que han salido a flote las más degradantes miserias humanas, cada vez es más triste y deprimente mirar hacia delante.

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