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Muertes innecesarias

 

Ninguna muerte es necesaria, pero hay muchas innecesarias, entre ellas las de accidentes viales provocados por ese instinto humano no categorizado bajo ninguna regularidad científica y que salvo excepciones suele llamarse estupidez.

De acuerdo a las estadísticas de accidentes viales en Estados Unidos, la mayor causa de las colisiones fatales es la velocidad.  La segunda es la distracción con el uso de aparatos como los teléfonos celulares, que si se produce al mismo tiempo que la primera, el viaje al cementerio es un pasaje pagado.

Hoy otras causas, como la fatiga y el conducir bajo estado de embriaguez, pero ahora queremos ocuparnos de la primera, porque las otras en gran medida ya están penalizadas.

Mas de la mitad de los Estados de Estados Unidos tienen leyes que prohíben conducir y hablar por teléfono al mismo tiempo.  Pero Michigan no, y eso explica por qué cada vez las carreteras de este estado se vuelven mas peligrosas.

Según un estudio hecho por la firma de abogados Thurswell de Detroit, la principal causa de accidentes en Michigan es la distracción.  Dice el estudio que (copiamos) “Viajar a una velocidad de 55 mph mientras se enfoca en su teléfono inteligente es el equivalente a conducir a ciegas la longitud de un campo de fútbol completo.

Incluso si "solo" está hablando por un teléfono inteligente mientras conduce, su campo de visión se reduce.

La parte del cerebro que procesa las imágenes en movimiento disminuye en un tercio cuando se escucha a alguien hablando por teléfono.

Puede perderse hasta el 50 por ciento de lo que está a su alrededor mientras está distraído, incluidos otros automovilistas, peatones, ciclistas y motociclistas.

Las llamadas, los mensajes y los correos electrónicos relacionados con el trabajo pueden parecer algo que no puede perderse, incluso en su viaje diario al trabajo, pero los accidentes automovilísticos son la principal causa de muerte en el lugar de trabajo.

El noventa y cuatro por ciento de los accidentes automovilísticos son el resultado de un error del conductor. Y eso significa que casi todos los accidentes automovilísticos se pueden prevenir”.

El Congreso estatal está estudiando ahora un proyecto de ley para prohibir hablar por teléfono mientras se conduce.  Creemos que es una decisión saludable, esperada y necesaria, que si se hubiera tomado unos años atrás, muchas vidas no fueran hoy la triste e irreparable pérdida de sus sobrevivientes, ni la causa de un dolor innecesario.

 

La disyuntiva entre trabajar por menos o descansar por más

 

Cuando las autoridades federales decidieron proporcionar ayuda financiera a las familias americanas para enfrentar los azotes de la pandemia, lo hicieron con los cálculos correctos de qué es lo que éstas necesitan para cubrir sus necesidades.

Esto, hizo saltar como un torpedo la enorme diferencia entre el salario que reciben los trabajadores y el costo de la vida.

Ahora las empresas, se enfrentan al problema de la carencia de trabajadores porque, como es obvio, con los ingresos de auxilio de desempleo, éstos pueden costear mejor sus necesidades que con el salario que reciben por 40 horas de labores.

Para los republicanos, esto es una muestra de que, ayudar a las familias afecta las empresas, y en consecuencia, según ellos, crea desempleo.

A nuestro entender, es todo lo contrario.

De acuerdo a la ley de la oferta y la demanda, ahora los empleadores se están viendo obligados a ofrecer mejores salarios con lo que se estaría empujando hacia el balance necesario entre la fuerza de trabajo y el pago por ella.

El valor de una hora de trabajo no es el que le de la gana el empleador, sino el que determinen los ingresos de la empresa.

Puede que ahora, muchas empresas opten por tecnificar su producción para reducir la mano de obra para disminuir su dependencia del factor humano y aumentar el margen de sus ganancias.

Pero resulta que quienes consumen lo que muchas de esas empresas producen son los mismos trabajadores y dejarlos sin empleo es los mismo que quitarse ellos mismos sus clientes.

Creemos que lo que las empresas se ahorran reemplazando asistentes y representantes del servicio al cliente, con contestadores automáticos o robots, no es algo que debe quedar para sus cuentas bancarias, es una ganancia que debe ir en gran parte al estado para que éste pueda sostener a las familias de esos trabajadores que perdieron sus empleos.

Esta es la forma correcta de hacer justicia en una sociedad organizada. Porque el capitalismo dentro de la democracia no es licencia para depredadores de ingresos.

Empresas como Amazon producen miles de millones de dólares en ganancias netas a la semana que se multiplican por miles de veces lo que pagan a sus empleados y que terminan en las cuantas de sus CEOs.

Aumentar los impuestos a las grandes corporaciones es una forma justa de compensar lo que esas empresas les arrebatan a los trabajadores norteamericanos.

La solución no está en quintándoles las ayudas a los desempleados para crear necesidades que al fin de cuentas a quienes realmente afectan es a los niños, en cuyas capacitaciones descansa el futuro del país.

La disyuntiva entre trabajar por menos y descansar por más, no es mas que la clara visión de un desbalance entre lo que pagan los que tienen más y las necesidades de los que tienen menos.

Que no cunda el pánico

 

En las últimas semanas hemos visto que los fallos en las vacunas contra el Coronavirus han saltado a las noticias con un tanto de sensacionalismo, pero no por ello menos preocupantes.

La vacuna Astrazéneca provocó trombosis en algunos pacientes en Europa, por lo que la mayoría de esos países del viejo continente decidieron suspender su aplicación.  Ahora, la vacuna del J0hnson and Jonhnson salta a los titulares por haber provocado coágulos sangineos en seis pacientes, por lo que la Oficina de Control de Enfermedades de Estados Unidos ordenó la suspensión de la misma.

Para como para poner fresa sobre la mateada, el presidente de Argentina contrajo el Coronavirus luego de haberse inyectado con la vacuna rusa llamada Sputnik V, que se está aplicando en ese país y otros de American Latina, Asia y la Europa del oeste.

Lo preocupante de esto no es solo el efecto secundario que pueda haber provocado una inoculación, sino que estas noticias echen gasolina a la desconfianza en las vacunas que desde antes de que se comenzaran aplicar, se hizo común en mucha gente en todas partes del mundo  y que promovieron los medios sociales.

Dice un viejo dicho que “una golondrina no hace el verano”.  Se han aplicado ya vacunas en más de 800 millones de personas en el mundo.  Solamente en Estados Unidos se han aplicado 76 millones de dosis completas y 195 en la primera fase.  En términos comparativos, los efectos secundarios han mínimos numéricamente y no por ello se descarta la efectividad de las inoculaciones para vencer la pandemia.

El mundo entero está cansado de los confinamientos y las distancias, las prevenciones y el constante temor a ser contagiado.  La única forma de vencer a la pandemia es superar con vacunas la carrera de contagios.

Michigan es ahora el estado de mayor número proporcional de contagiados y de mayor rebrote en los Estados Unidos.

La gobernadora del estado al igual que otros tienen esperanza en que el aumento de personas vacunadas reduzca la cantidad de contagios diarios.  Mientras tanto, no dejemos que cunda el pánico y el Covid gane terreno, pues de así nunca volveremos a la normalidad

Perdóneme jefe, pero no estamos de acuerdo

 

El jefe de policía de Grand Rapids ofreció su explicación y a la vez justificación a la acción de agentes de policía de esta ciudad en el caso de un video que se hizo viral en los medios sociales en estos días, en el que se ve a un policía golpeando en la cara en el suelo a un individuo que intentaba escapar de un arresto. 

Según el jefe de policía, el uso de la fuerza fue necesario porque según él, (algo que no se ve en el video), el individuo, además de resistirse al arresto, intentó desarmar a uno de los agentes del orden.

Nosotros creemos que el jefe de la policía tiene toda la razón en cuanto a que el uso de la fuerza fue necesario para ejecutar el arresto.  Pero lo que no nos parece correcto es que justifique que un agente de policía continúe usando la fuerza cuando el individuo está contralado en el suelo, y mucho menos que una vez allí, se le golpee repetidas veces en la cara.

Si extrapolamos esta situación al caso de George Floyd en Minneapolis en mayo del 2020, vamos a encontrar conceptos repetidos en imágenes diferentes.

El hombre está dominado, pero el policía sigue usando la fuerza.  El hombre no puede defenderse, pero el policía mantiene la rodilla en su cuello.

En el caso de Grand Rapids, el hombre está sostenido por dos policías en el suelo; el hombre está boca abajo con los brazos atados por dos agentes y un tercero lo golpea repetidas veces en la cara. ¿Era necesario? ¿Esa es una forma legal de usar la fuerza?

No importa que delito haya cometido ese individuo; No importa qué le hayan encontrado en el auto; no importa que se haya resistido al arresto, lo cierto es que, si se admite como válido ese uso de la fuerza por la policía, el ciudadano en Grand Rapids no vale un centavo.  Todos estamos sujetos a que un agente decida usar la fuerza para arrestarnos.

Creemos que el jefe de policía de Grand Rapids comete un error al validar tal actitud.  Golpear a un hombre con las manos agarradas por otro en la cara en el suelo, tiene un solo nombre: abuso.

Creemos en la buena voluntad del jefe Eric Payne, pero creemos que en este caso está equivocado.

Vivir pobre o morir rico

 

Tal parece que la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, después lanzar ataques feroces contra Godzilla, decidió dejar al monstruo tranquilo y no destruir la ciudad lanzándole proyectiles.

La teoría de algunos políticos como Yair Bolsonaro de Brasil y Donald Trump de Estados Unidos, fue desde principio de la pandemia, dejar que el mal matara a la gente pero no a la economía.

Cuando se declaró la pandemia en marzo del 2020, la gobernadora ordenó el cierre del estado en una cuarentena casi total.  Los casos siguieron aumentando pero no como lo hubieran hecho si no hubiera tomado la medida. Las solicitudes de seguro de desempleo se elevaron a un 23 por ciento, la economía del estado decayó en la misma proporción y la desesperación comenzó a hacerse sentir con protestas azuzadas por el presidente Donald Trump para que se terminaran las restricciones.

¡Abran Michigan! Gritaba.

El dueño de una barbería de Ann Arbor, abrió su negocio violando las disposiciones de la gobernadora, y los legisladores republicanos despojaron a la mandataria de la capacidad de decretar el estado de emergencia en base al cual declaró la cuarentena.

Las protestas se realizaron en Lansing y Grand Rapids y culminaron con un complot para secuestrar a la gobernadora Whitmer.

Este año, comenzaron las vacunaciones contra el virus y el gobierno del estado, comenzó a liberar restricciones.  Pero sucede que la velocidad de las vacunas es muy inferior a la de los contagios del Covid, y ahora tenemos una batalla entre vacunaciones y nuevos casos que no se sabe quien se pondrá la corona.

En las últimas seis semanas los casos de contagio han llegado hasta 10 mil y los muertos a 30 en un solo día.  Pero la gobernadora prefiere confiar en las vacunas y dice que no habrán nuevas restricciones.  Confía en que tiene la carrera ganada porque cada día el número de personas vacunadas supera al número de personas contagiadas.

Puede que tenga razón, pero ¿Qué hay de las bajas?

En Michigan han muerto cerca de 17,500 personas y el número diario sigue creciendo en la medida en que mas personas se van contagiando.

Es cierto que toda carrera tiene un final y llegará el momento en que el número de contagiados comenzará a descender lo mismo que el número de muertos. Pero ¿A qué número llegaremos?

Tal parece que estamos siguiendo las directrices de Bolsonaro y Trump, quienes cada quien por su lado y a su manera dijo que “es normal que la gente se muera”.

Claro, ninguno de ellos está en la primera fila tomando los riesgos de los trabajadores, y ninguno de ellos carece de las atenciones médicas para reponerse del Covid.

La gobernadora tiene que decidir si vamos a morir con una buena economía o a sobrevivir con una crisis.

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Entrevista con Ana José, de la Cámara Hispana de Ciomercio del Oeste de Michigan.

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