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SILVER SPRING, MARYLAND (PRNEWSWIRE) - El viernes, 17 de junio, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos autorizó el uso de emergencia de la vacuna contra el COVID-19 de Moderna y la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech para la prevención de dicha enfermedad y para incluir su aplicación en niños a partir de los seis meses de edad. 

  • Para la vacuna contra el COVID-19 de Moderna, la FDA modificó la autorización de uso de emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) para incluir la aplicación de esta vacuna en personas de 6 meses a 17 años de edad. La vacuna ya había sido autorizada para su uso en adultos mayores de 18 años.
  • Para la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech, la FDA modificó la EUA para incluir la aplicación de esta vacuna en personas de 6 meses a 4 años de edad. La vacuna ya había sido autorizada para su uso en personas de 5 años o mayores. 

Puntos importantes:
  • La evaluación y el análisis de la FDA sobre la seguridad, la eficacia y los datos de fabricación de estas vacunas fueron rigurosos y exhaustivos, y respaldan las autorizaciones de uso de emergencia.
  • La agencia determinó que los beneficios conocidos y potenciales de las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNTech superan los riesgos conocidos y potenciales en las poblaciones pediátricas autorizadas para el uso de ambas vacunas.
  • Antes de tomar la decisión de autorizar estas vacunas para las respectivas poblaciones pediátricas, se consultó al Comité Asesor de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados de la FDA, el cual, como órgano independiente, votó a favor de las autorizaciones. 

"Muchos padres, cuidadores y proveedores de atención médica han estado esperando una vacuna para los niños más pequeños, y esta medida ayudará a proteger a los niños a partir de los seis meses de edad.  Al igual que con los grupos de mayor edad, esperamos que las vacunas para los niños más pequeños ofrezcan protección contra los casos graves del COVID-19, como la hospitalización y la muerte", sostuvo el comisionado de la FDA, el Dr. Robert M. Califf, M.D. "Aquellos a quienes se les confía el cuidado de los niños pueden tener la tranquilidad de que la FDA evaluó exhaustivamente los datos disponibles para garantizar la seguridad y eficacia de estas vacunas contra el COVID-19". 

La vacuna contra el COVID-19 de Moderna se administra como un esquema principal de vacunación de dos dosis, con un mes de diferencia entre las dosis, a personas de seis meses a 17 años de edad. También está autorizada la administración de una tercera dosis del esquema principal de vacunación, al menos un mes después de la segunda dosis, en personas en este grupo de edad que presenten ciertos tipos de inmunodepresión.

La vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech se administra como un esquema principal de vacunación de tres dosis, en la cual las dos dosis iniciales se administran con tres semanas de diferencia, seguidas de una tercera dosis administrada al menos 8 semanas después de la segunda dosis en personas de 6 meses a 4 años de edad. 

La información sobre cada vacuna está disponible en las hojas de información para los profesionales de la salud que las administren y en las hojas de información para los receptores y cuidadores.

"Al igual que con todas las vacunas para cualquier población, al autorizar las vacunas contra el COVID-19 destinadas a grupos de edad pediátrica, la FDA se asegura de que nuestra evaluación y análisis de los datos sean rigurosos y exhaustivos", afirmó el Dr. Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación de Productos Biológicos de la FDA. "Además de asegurarnos de que los datos de estas vacunas cumplían con los rigurosos estándares de la FDA, la convocatoria por parte de la agencia de un comité asesor formó parte de un proceso de transparencia que permite al público tener una comprensión clara de los datos de seguridad y eficacia que respaldan la autorización de estas dos vacunas para la población pediátrica". 

Evaluación de la vacuna contra el COVID-19 de Moderna para personas de 6 meses a 17 años de edad

Eficacia

Los datos de eficacia y seguridad evaluados y analizados por la FDA para la vacuna contra el COVID-19 de Moderna, con el objeto de respaldar la EUA para estas poblaciones pediátricas, se generaron en dos ensayos clínicos en curso, aleatorizados, ciegos y controlados con placebo en los Estados Unidos y Canadá, en los que participaron bebés, niños y adolescentes.

  • Niños de 6 meses a 5 años de edad: Las respuestas inmunitarias de un subconjunto de 230 niños de 6 a 23 meses de edad y un subconjunto de 260 niños de 2 a 5 años de edad que recibieron un esquema principal de vacunación de 2 dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Moderna, de 25 microgramos (mcg) de ARN mensajero (ARNm) por dosis, se compararon con las respuestas inmunitarias entre 290 adultos de 18 a 25 años que recibieron dos dosis más altas de la misma vacuna en un estudio anterior que determinó que dicha vacuna era eficaz para prevenir el COVID-19. En los análisis de la FDA, la respuesta inmunitaria a la vacuna por parte de ambos grupos en edad infantil fue comparable a la respuesta inmunitaria de los adultos.  

    También se llevó a cabo un análisis de los casos de COVID-19 ocurridos al menos 14 días después de la segunda dosis entre aproximadamente 5,400 niños en este grupo de edad, los cuales no presentaban evidencia de infección previa por SARS-CoV-2 durante el período en el que la variante ómicron era la cepa circulante y predominante. En dicho análisis, entre los participantes de 6 a 23 meses de edad, el 64% tuvo un seguimiento ciego durante más de dos meses después de la segunda dosis, y se demostró que la vacuna fue un 50.6% eficaz en la prevención del COVID-19. Entre los participantes de 2 a 5 años de edad, el 72% tuvo un seguimiento ciego durante más de dos meses después de la segunda dosis, y se demostró que la vacuna fue un 36.8% eficaz en la prevención del COVID-19.
     
  • Niños de 6 a 11 años de edad: Las respuestas inmunitarias de un subconjunto de 320 niños de este grupo de edad que recibieron un esquema principal de vacunación de 2 dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Moderna, de 50 mcg de ARNm por dosis, se compararon con las respuestas inmunitarias de 295 adultos de 18 a 25 años que recibieron dos dosis más altas de la vacuna en un estudio anterior que determinó que dicha vacuna era eficaz para prevenir el COVID-19. En dicho análisis de la FDA, la respuesta inmunitaria de los niños a la vacuna fue comparable a la de los adultos. Se determinó que un análisis adicional relativo a la aparición de casos de COVID-19 no era fiable debido al bajo número de casos de COVID-19 que se produjeron entre los participantes del estudio. 
  • Adolescentes de 12 a 17 años: Las respuestas inmunitarias de un subconjunto de 340 adolescentes de este grupo de edad que recibieron un esquema principal de vacunación de 2 dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Moderna, a 100 mcg de ARNm por dosis, se compararon con las respuestas inmunitarias de 296 adultos de 18 a 25 años que recibieron dos dosis equivalentes de la vacuna en un estudio anterior que determinó que la vacuna era eficaz para prevenir el COVID-19. En dicho análisis, la respuesta inmunitaria de los adolescentes fue comparable a la de los participantes de mayor edad. 

    También se llevó a cabo un análisis de los casos de COVID-19 que se produjeron al menos 14 días después de la segunda dosis entre aproximadamente 3,000 adolescentes en este grupo de edad, los cuales no presentaban evidencia de infección previa por SARS-CoV-2 y en el que aproximadamente el 42% de los participantes tuvo dos o más meses de seguimiento ciego después de la segunda dosis. En este análisis, entre los participantes de 12 a 17 años de edad, la vacuna tuvo una eficacia del 93.3% en la prevención del COVID-19. Los datos de dicho análisis se obtuvieron antes de que la variante ómicron se convirtiera en la cepa circulante y predominante.

 

Seguridad

Los datos de seguridad que respaldan la EUA de la vacuna contra el COVID-19 de Moderna en personas de 6 meses a 17 años de edad son los siguientes:

  • Niños de 6 meses a 5 años de edad: La seguridad se evaluó en aproximadamente 1,700 niños de 6 a 23 meses de edad que recibieron la vacuna y 600 que recibieron el placebo. Entre ellos, se realizó un seguimiento de la seguridad en aproximadamente 1,100 receptores de la vacuna durante al menos dos meses después de la segunda dosis. Para los participantes de 2 a 5 años de edad, aproximadamente 3,000 recibieron la vacuna y aproximadamente 1,000 recibieron un placebo. Se realizó un seguimiento de la seguridad en aproximadamente 2,200 receptores de la vacuna durante al menos dos meses después de la segunda dosis. Entre los participantes del ensayo clínico de 6 meses a 5 años de edad, los efectos secundarios notificados con mayor frecuencia en todos los subgrupos etarios incluyeron dolor, enrojecimiento e hinchazón en el lugar de la inyección, fiebre e hinchazón o sensibilidad de los ganglios linfáticos de la axila (o de la ingle) del mismo brazo (o muslo) donde se aplicó la inyección. Entre los participantes del ensayo clínico de 6 a 36 meses de edad, los efectos secundarios más comúnmente reportados también incluyeron irritabilidad o llanto, somnolencia y pérdida de apetito. Entre los participantes del ensayo clínico de 37 meses a 5 años de edad, los efectos secundarios más frecuentes fueron fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, náuseas o vómitos y rigidez articular.  
  • Niños de 6 a 11 años de edad: La seguridad se evaluó en aproximadamente 3,000 niños que recibieron la vacuna y en aproximadamente 1,000 niños que recibieron placebo. La mayoría de los receptores de la vacuna (98.7%) tuvieron al menos dos meses de seguimiento de seguridad después de su segunda dosis. 
  • Adolescentes de 12 a 17 años de edad: Se evaluó la seguridad en aproximadamente 2,500 participantes que recibieron la vacuna y 1,200 que recibieron placebo. La mayoría de los receptores de la vacuna (95.6%) tuvieron al menos 6 meses de seguimiento después de la segunda dosis. 

Los efectos secundarios más comúnmente notificados entre los participantes del ensayo clínico, tanto en el grupo de edad de 6 a 11 años como en el de 12 a 17 años que recibieron la vacuna, incluyen dolor, enrojecimiento e hinchazón en el lugar de la inyección, cansancio, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, dolor en las articulaciones, inflamación de los ganglios linfáticos de la axila en el mismo brazo de la inyección, náuseas y vómitos y fiebre.

Evaluación de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech para niños de 6 meses a 4 años de edad

Los datos de eficacia y seguridad evaluados y analizados por la FDA de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech se generaron en un ensayo clínico en curso, aleatorizado, ciego y controlado con placebo en Estados Unidos y a nivel internacional, en el que participaron bebés y niños.

 

Eficacia

  • Los datos de eficacia que respaldan la EUA en niños de 6 meses a 4 años de edad se basan en una comparación de las respuestas inmunitarias tras tres dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech en un subconjunto de niños en este grupo de edad con las respuestas inmunitarias en adultos de 16 a 25 años de edad que recibieron dos dosis más altas de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech en un estudio anterior que determinó que la vacuna era eficaz para prevenir el COVID-19. El estudio se realizó en los dos subgrupos de edad. Se comparó la respuesta inmunitaria a la vacuna de aproximadamente 80 niños, de 6 a 23 meses de edad, y de aproximadamente 140 niños, de 2 a 4 años de edad, con la respuesta inmunitaria de aproximadamente 170 de los participantes de mayor edad. En los análisis de la FDA, la respuesta inmunitaria a la vacuna en los dos grupos de edad infantil fue comparable a la respuesta inmunitaria de los participantes de mayor edad. Se determinó que un análisis adicional relativo a la aparición de casos de COVID-19 no era fiable debido al bajo número de casos de COVID-19 que se produjeron entre los participantes del estudio.

Seguridad

  • Los datos de seguridad disponibles para respaldar la EUA en niños de 6 a 23 meses de edad incluyen aproximadamente 1,170 personas que recibieron la vacuna y aproximadamente 600 que recibieron placebo. Se realizó un seguimiento de la seguridad en aproximadamente 400 receptores de la vacuna durante al menos dos meses después de la tercera dosis. Respecto de los participantes de 2 a 4 años de edad, aproximadamente 1,800 recibieron la vacuna y aproximadamente 900 recibieron placebo. Se realizó un seguimiento de la seguridad en aproximadamente 600 receptores de la vacuna durante al menos dos meses después de la tercera dosis. Los efectos secundarios más comúnmente reportados entre los participantes del ensayo clínico de 6 a 23 meses de edad que recibieron la vacuna fueron irritabilidad, disminución del apetito, fiebre y dolor, sensibilidad, enrojecimiento e hinchazón en el lugar de la inyección. Estos efectos secundarios también se notificaron en los receptores de la vacuna de 2 a 4 años de edad, además de fiebre, dolor de cabeza y escalofríos. 
Riesgos de miocarditis y pericarditis

Los sistemas de vigilancia de la seguridad de la FDA y de los CDC han identificado previamente un mayor riesgo de miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) y pericarditis (inflamación del tejido que rodea al corazón) tras la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 de Moderna y de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech, especialmente tras la segunda dosis. El riesgo observado es mayor en los varones de 18 a 24 años de edad con la vacuna contra el COVID-19 de Moderna y en los varones de 12 a 17 años de edad con la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech. 

Los análisis de la FDA y de los CDC de los datos de vigilancia de la seguridad disponibles en los Estados Unidos y en otros países sobre las consecuencias de la miocarditis siguen reforzando la evidencia de que la mayoría de los casos de miocarditis asociados a las vacunas contra el COVID-19 de Moderna y Pfizer-BioNTech se caracterizan por una rápida resolución de los síntomas tras un tratamiento moderado, sin impacto en la calidad de vida de la mayoría de los pacientes que fueron contactados para el seguimiento a los 90 días o más después de informar de la miocarditis. Los riesgos de miocarditis y pericarditis se describen en las hojas de información de cada una de estas vacunas.

Vigilancia continua de la seguridad

Como parte de sus solicitudes originales para la EUA, tanto de ModernaTX Inc. como de Pfizer Inc. presentaron planes para seguir vigilando la seguridad de las vacunas mientras estas se utilicen bajo la EUA. Los planes para supervisar la seguridad general de las vacunas y garantizar que se identifique y evalúe oportunamente cualquier problema de seguridad, lo que incluye la supervisión de la miocarditis y la pericarditis, se han actualizado para incluir a las poblaciones recientemente autorizadas. Además, se está realizando un seguimiento de la seguridad a largo plazo de los participantes inscritos en los ensayos clínicos de ambas vacunas. Por otra parte, la FDA y los CDC disponen de varios sistemas para supervisar continuamente la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 y permitir la detección e investigación oportunas de posibles problemas de seguridad.

Es obligatorio que tanto ModernaTX Inc. como Pfizer Inc., así como para los proveedores de vacunas, notificar al Información sobre las vacunas para el COVID-19 (VAERS, por sus siglas en inglés) los siguientes eventos de estas dos vacunas: eventos adversos graves, casos de Síndrome Inflamatorio Multisistémico y casos de COVID-19 que resulten en hospitalización o muerte. También es obligatorio que los proveedores de vacunas informen al VAERS de todos los errores en la administración de vacunas de los que tengan conocimiento y que los fabricantes de vacunas incluyan un resumen y un análisis de todos los errores de administración de vacunas identificados en los informes de seguridad mensuales presentados a la FDA.

 

LANSING, MICHIGAN (EVH)- La Ley de Sueño Seguro para Bebés, firmada por el presidente Joe Biden la semana pasada, prohíbe la venta de protectores acolchados y cunas inclinadas para bebés. La ley no incluye forros de cuna de malla sin acolchado.

“La Ley de Sueño Seguro para Bebés salvará la vida de los bebés de Michigan”, dijo el Dr. Alexis Travis, subdirector sénior de la Administración de Salud Pública del MDHHS. “Los padres ven estos artículos en las tiendas y pueden pensar que son seguros para su bebé cuando en realidad no lo son. Estos productos han estado involucrados en cientos de muertes infantiles y estamos agradecidos de que ya no se venderán. Educar a los padres y otros cuidadores sobre la importancia del sueño seguro de los bebés sigue siendo una prioridad para MDHHS”.

Además de no usar protectores de cuna ni durmientes inclinados, los bebés desde el nacimiento hasta el año de edad pueden mantenerse seguros mientras duermen por la noche y durante las siestas siguiendo las recomendaciones de la Academia Estadounidense de Pediatría para:

 

  • Coloque al bebé boca arriba, en una cuna, moisés o juegue solo sin otras personas cada vez que duerma. Si el bebé se queda dormido en un espacio para dormir inseguro, debe trasladarse al bebé a una cuna, un moisés o un pack 'n play lo antes posible.
  • Use un colchón firme con una sábana bien ajustada.
  • Mantenga el espacio para dormir del bebé libre de desorden: sin almohadas, mantas, juguetes o almohadillas protectoras.
  • Evite cubrir la cabeza del bebé o sobrecalentarlo. En lugar de una manta, use un saco de dormir, una manta que se pueda usar o un pijama con pies para mantener al bebé abrigado.
  • Recuerde a todos los que cuidan al bebé, incluidas las niñeras y los miembros de la familia, cómo mantener al bebé seguro mientras duerme.
  • Mantenga al bebé en un ambiente libre de humo.
  • Apoyar la lactancia materna y las vacunas.

 

Entre 2010 y 2019, 1,436 bebés de Michigan murieron por dormir en ambientes inseguros, como una cama para adultos, un sofá, un sillón u otro lugar inseguro para dormir con juguetes, mantas o protectores protectores, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Registro de Casos de Muerte Infantil Inesperada y el Instituto de Salud Pública de Michigan.

MDHHS alienta a los cuidadores a asegurarse de que sus bebés duerman en un producto seguro. Los padres pueden usar la lista de verificación ¿Es este sueño seguro para bebés? para determinar si un producto es seguro para el sueño infantil. Los padres también pueden asegurarse de que los productos inseguros se retiren del mercado informándolos a la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor. Cualquiera puede reportar una inquietud, ya sea una lesión, muerte o un “casi accidente” en Saferproducts.gov.

 

Para obtener más información sobre el sueño seguro de los bebés, visite Michigan.gov/SafeSleep o comuníquese con el Programa de sueño seguro para bebés en This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it..

CAMBRIDGE, Massachusetts, EE.UU. (AP) — Los casos de coronavirus en Estados Unidos van en aumento, obligando a algunos distritos escolares, en especial en el noreste del país, a retomar los requerimientos y recomendaciones de uso de mascarillas por primera vez desde que finalizó el repunte invernal a causa de la variante ómicron, y en momentos en que la nación se aproxima al millón de decesos por la pandemia.

El regreso de las mascarillas en las escuelas no es tan generalizado como en la primera parte de la pandemia, en especial ahora que ha decaído la preocupación del público en torno al virus. Pero distritos en Maine, Nueva Jersey y Pensilvania han retomado el uso de cubrebocas, y algunos distritos en Massachusetts también los recomiendan incluso a pocas semanas de que concluya el año escolar.

El distrito escolar más grande de Maine, en Portland, anunció esta semana el regreso de mascarillas, y el superintendente Xavier Botana señaló que era “lo más seguro en estos momentos” en medio del aumento de infecciones. Las escuelas en Bangor, Maine, también retomaron el requerimiento universal de mascarillas.

Escuelas secundarias en los suburbios de Pittsburgh y en Montclair, Nueva Jersey, también anunciaron el regreso de mascarillas, aunque sólo por esta semana. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus iniciales en inglés), la mayoría de los condados del país considerados con niveles “elevados” de COVID-19 se encuentran en el noreste.

Las autoridades también recomiendan el uso de mascarillas en escuelas de partes de Massachusetts que han registrado altos niveles de contagio de COVID-19.

Las reacciones han ido desde el apoyo hasta la molestia. En la página de Facebook de la escuela secundaria Woodland Hills, en los suburbios de Pittsburgh, una mujer se refirió al cambio como “absurdo”.

Diana Martinez y Owen Cornwall, quienes tienen una hija que cursa el primer grado en la Escuela Graham and Parks, en Cambridge, Massachusetts, han estado cumpliendo con la recomendaciones del uso de mascarillas.

“Estamos muy contentos con esto. Nos da un poco de tranquilidad”, dijo Martinez, de 43 años, profesora en la Universidad Tufts. “Creo que los padres generalmente tienden a usarlas y eso nos hace sentir tranquilos. Es lo mismo en nuestro preescolar. Habrá un par de padres que no le pongan mascarillas a sus hijos, pero nosotros sí lo haremos”.

Los casos diarios notificados en Estados Unidos promedian 79.000, un 50% más que hace dos semanas, según los datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins. Se trata de una fracción del número de casos diarios registrado hace pocos meses, cuando se superaron los 800.000.

Estados Unidos se está acercando al millón de muertes por COVID-19. En todo el mundo se han producido más de 6 millones de muertes en la pandemia, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

Tres dosis de la vacuna contra COVID-19 de Pfizer ofrecen una fuerte protección a los niños menores de 5 años, según anunció la empresa el lunes. Pfizer tiene previsto presentar los datos a los organismos reguladores de Estados Unidos a finales de esta semana, en un paso más para permitir que los niños más pequeños reciban las vacunas.

La noticia llega después de meses de ansiosa espera por parte de los padres desesperados por vacunar a sus bebés, niños pequeños y preescolares, especialmente cuando los casos de COVID-19 vuelven a aumentar. Los 18 millones de niños menores de 5 años son el único grupo de Estados Unidos que todavía no puede vacunarse contra el COVID-19.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) ha empezado a revisar los datos de la farmacéutica Moderna, que espera empezar a ofrecer dos dosis para niños en el verano.

A Pfizer le ha costado más encontrar su enfoque. Su objetivo es administrar a los niños una dosis aún más baja -sólo una décima parte de la cantidad que reciben los adultos-, pero durante su ensayo descubrió que dos inyecciones no parecían suficientes para los preescolares. Por ello, los investigadores administraron una tercera inyección a más de 1.600 niños -de 6 meses a 4 años de edad- durante la oleada invernal de la variante ómicron.

En un comunicado de prensa, Pfizer y su socio BioNTech afirmaron que la inyección adicional funcionó, aumentando los niveles de anticuerpos de los niños lo suficiente como para cumplir los criterios de la FDA para el uso de emergencia de la vacuna sin problemas de seguridad.

Los datos preliminares sugieren que la serie de tres dosis tiene una eficacia del 80% en la prevención de la COVID-19 sintomática, dijeron las empresas, pero advirtieron que el cálculo se basa en sólo 10 casos diagnosticados entre los participantes en el estudio a finales de abril. Las normas del estudio establecen que se necesitan al menos 21 casos para determinar formalmente la eficacia, y Pfizer prometió una actualización tan pronto como se disponga de más datos.

NUEVA YORK (AP) — Las autoridades de salud estadounidenses reiteraron el martes su recomendación de que todos se pongan las mascarillas en aviones, trenes y autobuses para frenar el contagio del coronavirus, a pesar del fallo de una jueza que levantó la obligación.

Todas las personas de 2 o más años deben utilizar cubrebocas en el transporte público, incluyendo en aeropuertos y estaciones de trenes, recomendaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), citando las tasas actuales de contagio y proyecciones sobre tendencias futuras.

Durante meses, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) hizo cumplir la obligación de que tanto los pasajeros como su personal lleven la mascarilla.

El gobierno reiteradamente prorrogó el mandato, y el más reciente iba a expirar el 3 de mayo. Pero una jueza federal en Florida anuló la norma el 18 de abril. Ese mismo día la TSA avisó que ya no haría la medida obligatoria.

Los CDC le pidieron al Departamento de Justicia apelar la decisión, y el departamento lo hizo. El martes, funcionarios de los CDC se negaron a comentar sobre el estatus de dicha apelación. Funcionarios del Departamento de Justicia no respondieron de inmediato a un pedido de comentario.

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